Mazón es un cadáver político, y todos lo sabemos, menos él, como le suele suceder al cornudo, que es el último en enterarse.
Y Azcón es un político con aspiraciones de ser ministro…
Ser ambicioso, para mí, es digno de elogio, siempre que se actúe correctamente, y no poniendo zancadillas a la competencia.
No sabemos si Mazón estaba comiendo, le estaban comiendo, o dónde coño estaba en esa larga sobremesa con una señora de buen ver, pero eso es lo de menos.
La realidad es que mintió, y dio varias explicaciones de un mismo hecho. ¡Y cuando un político es cogido en un renuncio, pierde toda la credibilidad, al menos para mí!
El problema de fondo es que la consejera del ramo era una incompetente, al menos para asumir tan altas responsabilidades, y no supo estar a la altura, amén de las responsabilidades del gobierno, confederación hidrográfica correspondiente, AEMET, que no sabemos si realmente sirve para algo, además de para dar de comer a miles de personas, etc.
Y la ecolojeta Ribera, que no quiere que se limpien los barrancos, ríos, etc., con lo cual esa falta de actuaciones preventivas, es la crónica de un desastre anunciado.
En Aragón hemos tenido recientemente una DANA, aunque a Dios gracias, circunscrita a una comarca, la de Belchite.
Y el resultado ha sido simitar al valenciano, un desastre total.
Para empezar, la Dana sucedió un viernes…
¿A qué DANA se le ocurre aparecer un viernes, en época medio estival, con un fin de semana por delante, pues los jueves son los nuevos viernes, y el viernes ya es el despiporre funcionarial total…?
(Entre semana se hace lo menos posible, pero ya, el fin de semana, muchos empleados públicos, sobre todo de alguna categoría, ya no se molestan ni en ir al trabajo. ¡Estoy cansado de verlo, en mi época funcionarial!).
Azcón estaba en Galicia, de boda de un alto cargo del gobierno gallego, que son los herederos de la satrapía de Feijóo, y claro, seguramente estaría el mismísimo Feijóo.
Y Feijóo es quien nombrará a los nuevos ministros, si algún día llega al poder.
Ya sabemos que el roce hace el cariño, ¡y además, no tengo Falcon! como dijo Azcón, no sin añadir que estaba a mil kilómetros.
Mentira.
Estaba a unos 700 kilómetros de Zaragoza, con coche oficial, chófer y, posiblemente, algún escolta.
Amigos míos que van con frecuencia a Galicia me dicen que en seis horas llegan sin problemas…
Pero claro, lo primero es lo primero. ¡Y los vecinos del Campo de Belchite son cuatro gatos, unos pocos miles de votos!
Además, ¿qué pasa, que no puedo descansar el fin de semana, e ir a una boda de conveniencia, pues ya sabemos que las amistades políticos y nada, son lo mismo…?
En definitiva, que Azcón no se molestó en volver a Aragón, y su equipo, la vicepresidenta y el consejero del ramo, demostraron su total incompetencia.
Con estos mimbres tenemos que arar.
¡Dios nos coja confesados!
Ramiro Grau Morancho
Académico, jurista y escritor
