El pasado verano de 2020, se recuerda como uno de los peores de la historia reciente de EEUU. Tras la muerte del afroamericano George Floyd, el movimiento marxista Black Lives Matter (BLM) y el grupo anarquista Antifa, con el apoyo cómplice del progresismo mediático y del Partido Demócrata, llenaron las calles de EEUU de violencia y terror, generando múltiples muertos, saqueos y un reguero de destrucción e inseguridad, que aún hoy impregna las calles del país.

En la ciudad de Kenosha, en el Estado de Wisconsin, la violencia callejera comenzó con el pretexto de que la policía había disparado al afroamericano Jacob Blake, quien, estando armado con un cuchillo, se negó violentamente a ser detenido por la policía, tras ser responsable de un episodio de violencia doméstica. Lo cierto es que Blake no falleció, pero ello no impidió que comenzaran los altercados y la destrucción en la ciudad. Precisamente en la noche del 25 de agosto de 2020, cuando la ciudad se hallaba sumida en el caos, ante la dejadez del gobernador demócrata del Estado, Tony Evers, quien se negó a enviar a la guardia nacional para combatir a los violentos saqueadores, un grupo de ciudadanos, entre los que se encontraba el joven Kyle Rittenhouse, se pusieron de acuerdo para defender los negocios de la zona que estaban siendo incendiados y saqueados por los violentos manifestantes. En concreto, aquella noche, Rittenhouse estaba protegiendo un concesionario de coches junto con el novio de su hermana.

Rittenhouse fue atacado por varios vándalos al intentar proteger el concesionario. Uno de ellos fue Joseph Rosenbaum, condenado por abusos sexuales a menores, quien estaba armado y se abalanzó sobre Rittenhouse para quitarle el rifle. Al temer por su vida, Rittenhouse disparó, resultando muerto Rosenbaum. Nuevamente se lanzaron varias personas sobre el muchacho golpeándole. Entre ellos, Anthony Huber y Gaige Grosskreutz. Este último apuntó con su pistola a la cabeza de Rittenhouse, tras lo cual Rittenhouse disparó, falleciendo el primero y resultando herido el segundo. Cabe reflejar que el segundo fallecido, Huber, también tenía antecedentes y había pasado períodos en prisión, tras intentar asfixiar a su hermano. En el juicio, Grosskreutz, quien era el único testigo directo de los hechos que presentaba la acusación, tuvo que admitir a preguntas de la defensa, que el acusado no le disparó hasta que no le apuntó con su pistola. Desmontado pues el único testimonio contra Rittenhouse de aquella noche, debería ser un caso flagrante de absolución por actuación en legítima defensa.

Y así ha ocurrido, ante la ausencia de pruebas de cargo contra el muchacho y habiéndose acreditado que el mismo actuó enlegítima defensa. La presión era tal para el joven que, tras conocer el veredicto del jurado de absolución, se echó a llorar.

Pero desde que ocurrieron los hechos, la progresía mediática señaló a Rittenhouse como asesino y le condenó anticipadamente sin prueba alguna y sin permitirle explicar lo ocurrido aquella noche. Lo único que emitían los medios de comunicación era la imagen de Rittenhouse con un rifle, con titulares del estilo de “supremacista blanco mata a dos pacíficos manifestantes”.

Saltándose cualquier tipo de respeto a la presunción de inocencia, diversos altos cargos del Partido Demócrata le atacaron sin piedad. Durante la celebración del juicio, el presidente del caucus demócrata en el Congreso y congresista por Nueva York, Hakeem Jeffries, manifestó “encierren a Kyle Rittenhouse y tiren la llave”Pero sin duda, en la cúspide de la violencia verbal demócrata se situó el jefe de filas del partido, el presidente Biden, quien insultó a Rittenhouse calificándole de “supremacista blanco” y deseando que fuera condenado.

Ahora, tras la absolución de Rittenhouse, numerosos líderes republicanos han exigido a Biden que se disculpe.

Pero lo que el ya sentenciado inocente ha recibido no son las disculpas del presidente Biden, quien se ha limitado a emitir un comunicado señalando que “el veredicto de Kenosha dejará a muchos americanos enfadados y preocupados, entre ellos me incluyo, pero debemos reconocer que el jurado ha hablado… pido a todos que expresen su opinión pacíficamente, y que respeten el imperio de la ley”.

El acoso fue incesante incluso hacia los propios miembros del jurado. Hasta el punto que el juez responsable del juicio, Bruce Schroeder, prohibió a la progresista cadena de televisión MSNBC, que retransmitiese el juicio, después de que la policía arrestase a un fotógrafo de la cadena por seguir al autobús que transportaba a los miembros del jurado e intentar fotografiarlos. La policía cree que pretendía fotografiar al jurado al completo, para identificar públicamente a sus miembros. Una conducta de notable gravedad, ya que constituye una intimidación al jurado y es constitutiva de responsabilidad penal.

Ante los ataques recibidos hacia el jurado, el juez Schroeder ha defendido la actuación del jurado del caso y ha señalado que “No podía haber pedido un jurado mejor con el que trabajar. Considero, sin pronunciarme sobre su veredicto, que han cumplido con gran cooperación y atención su papel, con la confianza que los padres fundadores de este país han depositado en esta institución”.

En una entrevista en el programa de televisión de Tucker Carlson, Rittenhouse ha acusado al presidente Biden de calumniarle y ha recordado que “este asunto nunca tuvo que ver con la raza, sino con el derecho a la legítima defensa”. También ha respondido al comunicado de la Casa Blanca, donde Biden aseguraba estar “enfadado y preocupado como muchos americanos por el veredicto” y le ha recomendado que “vea el juicio, entienda los hechos enjuiciados, así como todas las pruebas que le exoneran y que, entonces, emita una opinión fundada”.

Por su parte, el expresidente Trump ha recibido a Rittenhouse en su residencia de Mar-a-Lago, y ha manifestado: “Vino con su madre. Realmente un buen joven… todo fue mala praxis de la fiscalía. No debería haber tenido que sufrir un juicio por eso. Iba a morir, actuó en legítima defensa”.

Y como advierte Biden en su comunicado, la decisión del jurado no ha gustado a los americanos integrantes de grupos como BLM y Antifa, que han protestado con violencia después de conocerse la absolución. Es curioso, cuando el agente de policía que asesinó al afroamericano George Floyd fue condenado a más de veinte años de prisión, los demócratas sí respetaron el fallo. En este caso no. El análisis del progresismo es sencillo: el sistema judicial funciona cuando resuelve los casos a nuestra voluntad.

Ignacio Aguirre

Publicado en Hispanidad – 27/11/2021

Caso Kyle Rittenhouse. Historia del linchamiento del prog… (hispanidad.com)

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