Si bien la administración Trump ha abandonado ya Washington D.C., en sus últimos meses trabajó junto con docenas de naciones para sacar adelante una importante iniciativa que podría tener un impacto significativo y duradero para proteger el derecho a la vida a nivel internacional en los años venideros, sin importar quién ocupe la Casa Blanca.

El 22 de octubre de 2020, treinta y dos países al margen de la World Health Assembly, el órgano rector de la OMS, firmaron la Geneva Consensus Declaration on Promoting Women’s Health and Strengthening the Family, una declaración histórica copatrocinada por Brasil, Egipto, Hungría, Indonesia, Uganda y Estados Unidos. La Declaración afirma que no existe el derecho al aborto según el derecho internacional y reafirma el consenso internacional, de larga trayectoria histórica, aunque frecuentemente se oculte este dato por los adalides de la “cultura de la muerte”, en torno al principio de que las naciones soberanas tienen la libertad de hacer sus propias leyes relativas al aborto sin interferencia extranjera.

La Declaración de Consenso de Ginebra deja claro que “no existe un derecho internacional al aborto ni ninguna obligación internacional por parte de los Estados de financiar o facilitar el aborto”, y afirma que todas las personas tienen derecho al pleno disfrute de todos los derechos humanos.

La Declaración se compromete a promover el adelanto y el desarrollo de la mujer y afirma que la mujer tiene derecho al más alto nivel posible de salud, pero que los esfuerzos multilaterales para asegurar la salud de la mujer deben hacerlo “sin incluir el aborto”. Con demasiada frecuencia, en las negociaciones en el ámbito de Naciones Unidas y otros foros multilaterales, las necesidades urgentes de salud de las mujeres se dejan de lado en favor de debates sobre temas controvertidos como el aborto que no gozan de consenso internacional.

La Declaración también busca recuperar un enfoque en la protección de la familia, un enfoque que en gran parte ha estado ausente en foros multilaterales como Naciones Unidas en las últimas décadas. Citando el artículo 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Declaración de Consenso de Ginebra reafirma que “la familia es la unidad natural y fundamental del grupo de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y el Estado”.

Desde que se emitió la Declaración, se han suscrito 3 países más, lo que en principio elevaba el número total de signatarios a 35. Pero ahora solo hay ya 34, porque Biden ha apresurado a retirar a EE. UU de este acuerdo internacional.

Jonathan Abbamonte

Population Research Institute

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