MONJE.

PATRÓN de los marineros y de Tuy (Vigo).

Festividad: 14 de Abril.

Pedro González Telmo, más conocido como San Telmo, era sobrino del obispo de Astorga, este le costeó la educación religiosa para que se hiciera sacerdote, y una vez ordenado lo nombró presidente de los canónigos de esa ciudad. Pero su educación había sido más mundana que espiritual y lo que buscaba Telmo no era salvar almas sino conseguir honores, y en él dominaban más el orgullo y el deseo de aparentar, que la virtud. Y Dios dispuso corregirlo. Y así fue que el día en que  se dirigía lleno de vanidad por las calles de Astorga a tomar posesión de su puesto de presidente de los empleados de la catedral, el caballo en el que viajaba con tanto orgullo y ostentación, empezó a corcovear y lo derribó en un barrizal, en medio de las risas de la gente. Telmo se levantó de esa caída y exclamó: “Ya que hoy el mundo se ha burlado de mí, de ahora en adelante yo me burlaré del mundo”. Y dejando sus puestos honrosos entró como religioso en un convento de la Orden de los Predicadores.

Ya como fraile, un día le oyó predicar el Rey San Fernando y quedó tan encantado de su modo de hablar que lo nombró capellán de su ejército victorioso que iba recobrando ciudad por ciudad y pueblo por pueblo del poder de los moros. Allí en el ejército tuvo que dedicarse San Telmo con todas sus energías a corregir los vicios de los soldados y a contenerlos para que en las ciudades que reconquistaban no cometieran excesos ni crueldades.

Los soldados jóvenes pertenecientes a la nobleza se sintieron muy molestos por los sermones de San Telmo y lograron que éste se retirara del ejército y comenzara la evangelización de los pescadores y marineros de la región de Tuy. Allí fue mejor aceptado. Lo primero que hizo fue organizarlos en cofradías para que defendieran sus derechos y se ayudaran mutuamente. Además se dedicó a ser padre de los pobres, amigo de todos, consejero, corregidor de vicios, pacificador de peleas y riñas y buen ejemplo para todos de una vida sin mancha y llena de espíritu, sacrificio y oración.

Así sucedió que los marineros y pescadores empezaron a encomendarse a las oraciones de San Telmo cuando se iban al mar, especialmente en tiempos de tormentas y vendavales. El santo les prometía su oración y en plena mar brava cuando los remeros veían que se iban a hundir en las aguas se encomendaban a Dios por las oraciones del santo y sentían que misteriosamente se libraban de aquellos inminentes peligros de muerte. En los procesos para su beatificación hay centenares de testimonios como estos.

El 14 de Abril del año 1240 San Telmo falleció. Y desde entonces empezaron una interminable serie de prodigios conseguidos por su intercesión: salvación de naufragios que parecían irremediables, calma instantánea de tempestades, conversión de pescadores, apaciguamiento de peleas, solución de graves situaciones económicas. También, cuando aparece una luz azul en las puntas de los mástiles de los barcos antes y después de una tormenta, los marineros lo toman como una señal de la protección de San Telmo. Esto se conoce como “fuego de San Telmo”. Las descargas eléctricas azules bajo ciertas condiciones atmosféricas también se han visto en las máscaras o aparejos de barcos.

Oración:

San Telmo bendito, ruega a Cristo por nosotros para que seamos salvos y logremos llegar felices a puerto. Amén.