Recientemente han aparecido en la prensa algunas noticias sobre la delicada situación social en que se encuentra la población del sur de Italia. La crisis sanitaria está golpeando en estos territorios con especial fuerza y empeorando una situación de partida, caracterizada ya por elevadas tasas de desempleo, precarias condiciones de trabajo, escasa actividad económica en general… Empiezan a verse signos preocupantes de que la emergencia sanitaria puede dar lugar, a su vez, a un estallido social.

Las redes sociales se están llenando de llamamientos al asalto de supermercados. Y esto no son sólo soflamas, son ya hechos consumados: se están produciendo asaltos a comercios, a farmacias, y llamamientos a la revuelta ciudadana. “Quienes estén listos para la guerra el día 3 (fecha prevista para el final de la emergencia, aunque se da por seguro que el gobierno decretará una prórroga) lo debe escribir aquí abajo” (en el chat), “debemos romper todos los supermercados”; “en casa pueden estar los que tienen un salario fijo, si nosotros debemos estar encerrados, el Estado nos tiene que llevar la comida y pagar los alquileres, no somos Cristiano Ronaldo”.

El Servicio de Información ha elaborado un informe para el primer ministro de la República, en el que advierten de que “existe un potencial peligro de revueltas y rebeliones, espontáneas y organizadas, sobre todo en el sur de Italia, donde la economía sumergida y la capilar presencia de la criminalidad organizada son dos de los principales factores de riesgo”. A nadie se le escapa que las mafias están siempre listas para aprovecharse de cualquier ocasión explosiva. Para las organizaciones mafiosas el coronavirus representa una gran oportunidad para dar nuevo impulso a sus negocios criminales.

Dicho esto, la cuestión es: ¿existe el mismo riesgo en España? Personalmente opino que no. ¿Cuál es la diferencia? Pues muy sencillo: aquí a los especialistas en asaltar y ocupar viviendas, fincas agrícolas o supermercados la tenemos ya en nómina, el que no es diputado es ministro, o si no alcalde de una gran ciudad. Y desde allí es mucho más cómodo armar todo el jaleo que quieran, sin despeinarse. No hace falta ya asaltar ningún comercio, ninguna farmacia, ni nada de nada, si se instaura la renta básica universal, es más, en ese caso probablemente ni hará falta trabajar, y el que se empeñe en trabajar tendrá permiso para ello mientras lo haga sujeto a la conveniencia del Estado y del gobierno que lo controla. Por si a alguien se le ocurre la peregrina idea de trabajar por su cuenta, la compañera Teresa Rodríguez insiste en la necesidad de nacionalizar o confiscar los depósitos de ahorro con el fin de dar paso a una Banca Pública. Así que cualquiera se pone a trabajar, que ya veremos qué es lo que pasa con el dinero que puedas llegar a ganar.

Estos días se ha hecho viral en las redes sociales un mensaje referido, en este caso a España. En ese mensaje hay un llamamiento a la insurrección: es el momento. La cifra: 445.568 pesebres cuyo mantenimiento soporta la economía productiva del país en forma de cargos políticos, incluso, como hacíamos ver en posts anteriores, ¡en la mismísima sanidad pública¡ Y los datos vienen de Bruselas, ojo. En Italia, todos los grupos políticos han aprobado la reducción en un tercio del número de diputados y senadores, sencillamente porque han visto que esa es la configuración razonable de las instituciones políticas en función de sus necesidades. Aquí que somos más chulos que nadie, seguimos teniendo lo de siempre, más un gobierno con 22 ministros. Al mismo tiempo, buena parte de los liberados sindicales de la sanidad pública se niegan a volver a desempeñar sus funciones sanitarias en plena emergencia.

Reproducimos aquí el final del mensaje:

“Resulta que tenemos más políticos que médicos, policías y bomberos…juntos!
¡¡¡ VENGA YAAAAAAAAA !!!

¡¡¡ A ESTOS SON A LOS QUE HAY QUE HACERLES UN ERE, Y A ROBAR A SIERRA MORENA !!
Maestro: 1.400 euros por prepararte para la vida.
Policía: 1.600 euros por arriesgar por ti su vida.
Bombero: 1.800 euros por salvar tu vida.
Médico: 2.200 euros por mantenerte con vida.
Diputado: 30.000 euros por joderte la vida, y los 30.000 son…, ¡para toda la vida!.
NO MAS SUELDOS PARA TODA LA VIDA. Somos España, no NESCAFÉ.
Solo falta por añadir que para trabajar como:
– Policía hay que tener el Bachillerato Superior y hacer una Oposición.
– Bombero hay que tener el Bachillerato Superior y hacer una Oposición.
– Maestro hay que tener el Bachillerato Superior, Título Universitario (cuatro años) y una Oposición.
– Médico hay que tener el Bachillerato Superior, la nota media mas alta en la selectividad. Título Universitario (seis años), Oposición a MIR. Especialidad (obligatorio 4 años para medicina general o cinco años el resto de especialidades) Oposición.

Total once años en el mejor de los casos.
– Diputado: NINGÚN REQUERIMIENTO, ni titulación ni oposición, solo el dedo.
Y que no hablen de elección popular, que son listas cerradas.
Ahora tú lo pasas…o no.
Tú eliges”.

¡Uníos a la insurrección¡ No a armar jaleo en la calle, asaltando comercios, sino a insurrección de verdad, a la rebelión de todos los trabajadores contra los que viven de la ideología que quieren imponer al resto de la sociedad, a los zánganos hemófagos que viven a costa del esfuerzo diario de los demás. Recuperemos nuestras libertades y obliguemos a los poderes públicos a someterse a las exigencias del bien común de la sociedad. Queremos instituciones que se plieguen a las necesidades reales de la sociedad, no a las que ellos han prefabricado de modo artificial en sus conciliábulos ideológicos.

Es la sociedad la que está dando la cara en medio de esta tragedia, mientras los responsables políticos siguen metiendo la pata, una y otra vez, porque siguen más pendientes de su tinglado que de lo que de verdad hace falta. No voy a dar ejemplos, porque no acabaríamos, pero hasta se están celebrando reuniones de responsables públicos en torno a la crisis del coronavirus… ¡para analizar el impacto desde una perspectiva de género¡, con asistencia, por supuesto, de los expert@s reclutados por los organismos gubernamentales. Entretanto, médicos, enfermeros, personal sanitario, Ejército y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, empresas, profesionales, vecinos, son los que socorren en el día a día a enfermos, ancianos y discapacitados. Es la sociedad española entera la que ha tenido que dar un paso al frente, dando muestras de una vitalidad absolutamente insospechada.

Creo que puede afirmarse que esta misma sociedad, en términos mayoritarios, si no prácticamente unánimes, se está comportando con total responsabilidad, asumiendo con disciplina y lealtad cívicas las medidas adoptadas por las autoridades para evitar la propagación de la epidemia. Y por la misma razón creo que esta sociedad está plenamente legitimada para exigir de esas mismas autoridades, esta vez sí, un ejemplo de AUSTERIDAD, de modo que cuando se hable de SERVICIOS ESENCIALES se empiece por de pronto por definir QUÉ ES ESENCIAL DENTRO DE LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA DEL ESTADO, entendido este término en sentido amplio y comprensivo de todas las Administraciones Públicas. ES DE JUSTICIA, Y TRATÁNDOSE DE UNA SITUACIÓN DE EMERGENCIA, ES URGENTE QUE ASÍ SE HAGA. Si los “ilustres” se hacen los suecos, esta vez sí que va haber contestación social, ya lo creo que la habrá.