El pasado miércoles 19 de febrero tuvo lugar en el Congreso de Diputados la llamada “sesión de control al Gobierno”, como siempre en términos que benévolamente podríamos decir que oscilaron entre la opera buffa y la operetta. En realidad, atendiendo a lo que realmente se sustanciaba en aquel momento, no es para tomárselo a broma. Y es que últimamente las sesiones parlamentarias se están convirtiendo en espectáculos dantescos, en auténticos aquelarres en los que nuestros actuales mandarines exhiben sin rebozo su insolencia y su insolvencia moral y profesional.

Pero bueno, de todo se aprende. Y ahora tenemos la oportunidad de qué es eso de la democracia que nos hemos dado en España. Cuando la diputada Inés Arrimadas interpeló al sr. Presidente del Gobierno, echándole en cara el incremento en un 40 % de altos cargos y en un 37 % de asesores en las instituciones, y la colocación de exdirigentes del PSOE al frente del CIS, de Paradores, de Correos y de la Fiscalía General del Estado, así como incluso el reciente relevo del presidente de la Agencia EFE, el ínclito de La Moncloa se despachó contestando, con total aplomo, que puesto que Ciudadanos hablaba de meritocracia, el sedicente Gobierno de España, con su Presidente a la cabeza, se permitía recordarles que tras las últimas elecciones habían pasado de contar con 57 a disponer tan sólo de 10 diputados.

Por la boca muere el pez, dice un viejo refrán, ha hablado el doctor cum fraude. Esa es la auténtica democracia que tenemos en España, el negocio de una cuadrilla de sinvergënzas, la sopa boba  de una recua de granujas que, a lo largo de su existencia, se han mostrado absolutamente incapaces de ganarse la vida trabajando en un oficio, en una profesión honrada y conocida.

Llega un informe PISA y sin necesidad de leerlo, porque uno ve lo que ve, en la calle, en los colegios e institutos, ya se puede hacer una idea de los resultados. Ahora usted dígale a sus hijos que se esfuercen en los estudios, que aprendan idiomas, tecnología y todo eso. Aconsejemos algo parecido a quienes han perdido su empleo o lo están buscando activa y, por el momento, infructuosamente. Para que luego tengan que leer en el periódico que el portero de una casa de mala nota en Pamplona, después de fichar como guardaespaldas del inefable sr. Ábalos, acaba siendo nombrado… consejero de RENFE, ¡nada menos¡ El personaje, nacido en Baracaldo, se desempeñó como concejal del PSN en el Ayuntamiento de Huarte entre 2011 y 2015. Ya antes, habiendo sido condenado por delitos de lesiones en 1995, fue indultado en Consejo de Ministros en 1996, firmado por la entonces Ministra de Justicia Margarita Mariscal de Gante, en un Gobierno del PP. Teóricamente lo decisivo es el informe del Tribunal sentenciador y de la Fiscalía, pero está claro que cuando uno ficha por la PSOE la vida no le trata tan mal como al paisano medio.

Nuestros presuntos próceres nos están escupiendo a la cara, se ríen en nuestras narices y aquí no pasa nada. Porque el pueblo me apoya mayoritariamente, ¿sabes? Ése es el único mérito socialmente aceptado por el establishment en España en estos momentos.

Esto es una llamada a la insurrección: ¡sacudámonos de encima a esta oligarquía de los degenerados¡ Todo aquel que conserve un adarme de valor, de honradez, de amor al trabajo y a su profesión, que ponga el grito en el cielo, que ponga su granito de arena para que todo el mundo sepa que el morado es, hoy por hoy, el color de la vergüenza, y dudo mucho, conociendo el talante de D. Pedro y el de su amigo D. Pablo, que pueda llegar algún día a representar el arrepentimiento sincero. Luchemos eficazmente para desterrar de nuestra patria la plaga social del pesebrismo, de los políticos que saben un poco de todo, lo que al final acaba siendo nada de nada. Nos estamos jugando el todo por el todo. Es necesario que todos nos impliquemos, cada uno en nuestra comunidad, en nuestro ámbito de actividad laboral, para poner fin a esta situación. Nosotros, Don Pedro, creemos en la justicia, en la justicia de verdad, que consiste en dar a cada uno lo suyo, lo que le corresponde, su derecho. Llámenle usted y sus secuaces a ésto meritocracia o elitismo o lo que quieran. Nosotros defendemos lo que creemos que es justo, sabiendo ya lo que ustedes entienden por democracia.

JAVIER AMO PRIETO