La carrera de obstáculos de «Cristóbal Colón» y el nacimiento de una nueva civilización
Primer conflicto y cambio de rumbo
En estas circunstancias, instado por las grandes familias locales -entre ellas los Fonseca, uno de cuyos representantes fue nombrado por Isabel como delegado y controlador de las actividades de Colón en su tercer viaje- se vio obligado a abandonar su puesto apresuradamente. Aunque su nuevo destino también estuvo influenciado por la violenta revuelta de los «Irmandiños», revuelta anti feudal que le obligó a proteger militarmente gran parte de su patrimonio (tierras de cultivo y castillos).
De esta manera, Pedro Álvarez -en busca de alianzas militares estratégicas para defender su patrimonio- se puso al servicio del Rey de Portugal como soldado mercenario, pero también como marino explorador. Su destino, sin ser totalmente consciente de ello, había dado un giro de 180°.
Fue precisamente por sus conocimientos de navegación que se le confió la exploración de las costas occidentales de África y Europa, de norte a sur. Esta misión fue fundamental en la preparación de su futuro proyecto, ya que le permitió verificar personalmente la configuración esférica de la Tierra, aunque, para su gran pesar, también le hizo cometer un grave error de cálculo que casi le costó la vida años después, concretamente en octubre de 1492, cuando hizo su primera travesía del Atlántico a China, en busca de la ruta comercial de las especias.
¿Cuál fue su error de cálculo?
Este error fue causado por el hecho de que Pedro no podía haber sabido que la Tierra está aplanada en los polos y casi todos sus cálculos se basaban en la navegación norte-sur, por lo que el diámetro y el arco de la esfera que había calculado (norte/sur) era mucho menor que el diámetro y el arco de la Tierra (este/oeste en el ecuador). Un error de cálculo matemático que casi le cuesta la cabeza el 10 de octubre de 1492.
En cualquier caso, cualesquiera que fueran los problemas que se encontró al servicio del rey de Portugal, Pedro Álvarez de Sotomayor y Colón, supo afrontarlos y convertirse en un valiente soldado, un afirmado almirante y un avezado marinero, sin que estos rasgos de personalidad interfirieran en el hecho de que Pedro, además, era un hombre extraordinariamente culto y familiarizado con las luchas de poder en los salones palaciegos de la realeza castellana y portuguesa.
Segundo conflicto y expatriación forzosa
Sin embargo, a pesar de sus conocimientos de derecho, navegación y estrategia militar, su decisión de apoyar militarmente a la candidata perdedora a la corona de Castilla (Juana «La Beltraneja», también apoyada por el rey de Portugal) en la guerra de sucesión al trono, que mantuvo con Isabel, fue una mala decisión que puso a Pedro en una situación muy delicada frente a la nueva reina de Castilla: Isabel la Católica.
Tras la disputa por la sucesión, Isabel, a través de su delegado plenipotenciario en Galicia, López de Haro, confiscó todas las propiedades de Pedro y le prohibió volver a pisar las tierras de Castilla. Este fue a refugiarse en Portugal y vender sus servicios como marinero mercenario al rey.
Condenado a residir en Portugal
Entre misiones de navegación y estancias en la corte portuguesa, Pedro comenzó a sentir la necesidad de regresar a sus tierras, sufrió el sentimiento de nostalgia que en Galicia llamamos «morriña», lo que le llevó a mantener una incesante correspondencia con amigos, con los abogados y administradores de lo poco que quedaba de su patrimonio, y también con grandes figuras políticas y científicas de su época.
Se han conservado muchos de sus escritos oficiales y cartas personales, lo que nos ha permitido conocer mejor al personaje. Sus escritos estaban perfectamente escritos en latín, castellano y gallego-portugués (galaico-portugués), idiomas que dominaba, sin embargo, resulta inimaginable para los que creen en su origen genovés que no conociese el italiano de Toscana ni de Génova, es más, muchos analistas de la escritura han certificado unánimemente que las cartas escritas por Cristóbal Colón y por Pedro Álvarez fueron hechas por la misma mano, a lo que otros añaden que el criptograma de la firma de Colón «XSMAYS», podría ser XOAN (Eanes) SOTO MAYOR S, dando mayor fuerza a esta hipótesis.
Regreso a Castilla y transformación de Pedro
En 1485/86, su situación económica comenzó a ser delicada y buscó apoyo en el círculo próximo de la reina para regresar a España y recuperar su patrimonio.
A través de la intermediación del duque de Medinaceli, consejero de la reina Isabel, Pedro consiguió una audiencia con la reina, que en ese momento estaba preparando la campaña para recuperar Granada para el cristianismo y expulsar definitivamente al islam de la piel de toro que llamamos España.
Durante su viaje a Toledo, organizado en el mayor secreto, pasó la noche en una Fonda cerca de Tordesillas de donde, según la historia, nunca saldría con vida, pero nadie supo nunca cómo sucedió ni donde quedaron sus restos.
Ese día, la historia de este noble gallego caído en desgracia podría haber quedado silenciada en esta posada castellana, sin embargo, al día siguiente de su misteriosa desaparición, un extraño personaje que lleva el segundo apellido de Pedro (Colón) abandona la Fonda para honrar la cita con la reina, una cita que tanto esfuerzo le había costado al señor de Sotomayor. Y, para sorpresa de todos, la reina Isabel lo recibió como si lo conociera y, aún más extraño, accedió a sus peticiones de establecerse en Castilla. Por supuesto, bajo ciertas condiciones que, aunque difícilmente, pudimos reconstruir.
El acuerdo especificaba que nunca podría reclamar su propiedad, ni los títulos de nobleza de los Sotomayor. A esta obligación se sumó la obligación de participar como soldado en la última fase de la reconquista, es decir, obligado a formar parte de la milicia hasta la toma definitiva de Granada.
Cambio de nombre y proyecto «ruta de las especias»
El nuevo Pedro, a partir de ese momento llamado Cristóbal Colón (COLON, porque -como ya he dicho- siempre rechazó la ortografía COLOMBUS), también llamado Pedro Joaô Coulaô (Colón), cuando era mercenario en Portugal, aceptó el acuerdo y una vez completada la reconquista, presentó su proyecto de llegar a China navegando a través del Atlántico hacia el oeste, bajo la amenaza de presentarlo al rey de Francia en caso de rechazo por parte de la corona española.
La reina, interesada en el proyecto, pero también en evitar un posible escándalo con Cristóbal Colón que pudiera desviarlo a Portugal, obtuvo el dinero para la expedición de un rico comerciante de Valencia. Ese día, al obtener el acuerdo de la reina y la financiación del proyecto, comenzó una nueva historia que transformaría el mundo y que explica por qué cada 12 de octubre, día del descubrimiento, celebramos el Día de la Herencia Hispana o Día de la Hispanidad.
¿Podemos estar seguros de que el marino español Pedro Álvarez de Sotomayor era ese misterioso personaje conocido como Cristóbal Colón?
No puedo asegurarlo al 100%, sin embargo, muchos especialistas lo confirman cuando analizan las cartas intercambiadas entre Cristóbal Colón o Pedro de Sotomayor con la Corona y con otras personalidades, ya que todos certifican que la redacción de sus diversas cartas provino de la misma mano. Además, cuando Cristóbal Colón escribió en castellano, algunas de las expresiones y dejes idiomáticos más utilizadas eran típicamente gallegos.
Además, como buen conocedor del mundo marino, Pedro eligió a sus marineros para la travesía atlántica entre conocidos marineros gallegos, portugueses y andaluces occidentales, donde se sabe que Pedro tuvo un hijo con una segunda esposa y cuyas tierras visitaba a menudo, aspecto que Cristóbal Colón no podía pasar por alto, porque curiosamente aunque nunca podremos saber el por qué con certeza, solo imaginarlo, Colón financió los estudios de los hijos del supuesto fallecido Pedro.
Después de eso, frente a las afirmaciones de su filiación genovesa, vale la pena hacernos algunas preguntas:
¿Qué relaciones pudo haber tenido el tejedor y comerciante de lana genovés Christóphorus Colombus con los marineros del Atlántico, con el rey de Portugal, con la reina de Castilla o con la alta nobleza gallega? y, sobre todo, ¿Cómo es posible que, suponiendo que fuera un comerciante genovés, no hablara el idioma de su región, el genovés? ¿O por qué milagro, mientras Colón caminaba por tierras americanas, el genovés Christophorus fue visto varias veces en su península itálica? ¿Imaginan ustedes cómo un pequeño comerciante inculto alcanzaba a codearse con la realeza europea?
Para terminar esta fascinante historia, es curioso observar que las primeras variedades de vino transportadas a América por Colón fueron las de «RIBEIRO», el vino gallego más famoso del mundo y muy extendido en las tierras de la familia de Pedro Álvarez de Sotomayor, alias Colón, tierras donde hoy en día se elabora un Ribeiro muy valorado llamado «Pedro de Sotomayor». Un vino que durante los calurosos días de verano y, sobre todo, durante las fiestas del Apóstol Santiago, el 25 de julio, que es el día de Galicia y el día de España, hace felices los paladares de millones de gallegos y españoles de ambos continentes.
Por todo lo dicho, teniendo en cuenta también las investigaciones actuales del ADN de Colón que nos permiten creer que tenía orígenes sefarditas, como tantos gallegos de la comarca de Pontevedra y Ribadavia, a los que les había resultado más seguro, dado sus orígenes judíos, hacerse católicos, cada 12 de octubre brindo por Pedro Eanes Álvarez de Sotomayor y Colón, alias Cristóbal Colón, para que todos lo recuerden como el español que descubrió América y que al hacerlo, cambió el mundo conocido. Pero también brindo para celebrar el nacimiento de una nueva civilización, que también debemos a Colón y a la inteligencia de la reina Isabel la Católica que promovió con su testamento y con las Leyes de Indias el mestizaje, creando la cultura hispanoamericana o la hispanidad. El primer matrimonio mixto en EEUU fue autorizado en 1967, en la España de Isabel y Fernando, en 1514.
Francisco QUEIRUGA
