Parodiando a Tirano Banderas, nuestro particular Tirano Sánchez, tiene dos gobiernos, el oficial, con veintidós memos y memas, con algunas excepciones, y otro gobierno en la sombra, que es el real y efectivo.

Podríamos decir que son ministros sin cartera, es decir, sin un ministerio en el que poder “robar” tranquilamente, enchufar a “sobrinas”, etc., más reducido que el anterior, pero, posiblemente, mucho más real y efectivo.

Pues en el gobierno oficial, sobran muchos ministerios, carentes de competencias, y que solo sirven para satisfacer vanidades ajenas, y dar un pesebre a personas incompetentes, a las que les resultaría muy duro ganarse la vida, precisamente por esa inutilidad manifiesta.

¿Qué creen usted que haría Yolanda Díaz, por ejemplo, sin su peluquera, ático de 443 metros cuadrados en el Paseo de la Castellana, coche oficial, con chóferes y escoltas, a su disposición 24 horas al día…, y la posibilidad de decir memeces y boutades a todas horas?

Dentro de ese gobierno en la sombra, destacaría a los siguientes:

El siniestro Conde-Pumpido, un jurista mediocre, como sabemos todos, pero muy pagado de sí mismo.

Es el cerebro del Golpe de Estado contra la Constitución, y auténtico número dos, y eso suponiendo que no sea el número uno, y Sánchez solo sea una figura decorativa…

Como número tres, está haciendo méritos Inmaculada Montalbán, que no tiene nada de inmaculada, y sí mucho de mácula, y cuyos “argumentos” presuntamente jurídicos son para mear y no echar gota.

Si la Constitución prohíbe, expresamente, los indultos generales, ¿cómo va a permitir la amnistía, también general…?

Quien prohíbe lo menos, prohíbe también lo más.

El Constitución es “solo” un legislador negativo, que puede expulsar del ordenamiento jurídico las leyes que atenten contra la Norma Suprema, pero no puede legislar, como de hecho está haciendo, ya que ello sería -es- un auténtico golpe de estado jurídico.

Luego está el imputado García Ortiz, un fiscal normal y corriente, más bien del montón, elevado a los altares de la tiranía fiscal sobre compañeros de una mayor preparación, competencia y, sobre todo, integridad, que él.

Fiscales que no se venden, pues no están en venta, pese a la política del palo y la zanahoria que tanto abunda en esa “casa”.

Es el “fiscal de Sánchez”, y por lo tanto la persona que tiene la obligación de evitar problemas legales al presidente, a su esposa, a su hermano, al “comandante” Ábalos, y a tantos y tantos otros.

Y, por último, como ministro sin cartera, o más bien para llevarles la cartera, el señor Feijóo, el hombre que llama a manifestarse los domingos, y pacta bajo la mesa con el régimen comunista sanchista, durante toda la semana.

El político que no se atreve a presentar una moción de censura, “por no molestar”…

Con estos mimbres, ¿Qué podía salir bien…?

 

Ramiro Grau Morancho

Académico, jurista y escritor

https://www.graueditores.com

Ramiro Grau Morancho