Spinoza, origen del Liberalismo y del Catolicismo Liberal
Antes de introducirnos en las ideas anticristianas del judío Spinoza, recordemos que es la masonería la inventora, desarrolladora y promotora de las ideas Liberales.
Antes de hincarle el diente a Spinoza comentaremos ciertas cuestiones sobre esa masonería y lo primero que me llega al cerebro es la forma despectiva que los sectarios nos califican… somos los profanos, sí, los profanos, es decir, se supone que no sabemos nada, que la ciencia es patrimonio de las sectas de masones… lo único cierto es que los masones carecen de conocimientos y se resguardan en la soberbia, el orgullo y el desprecio hacia nosotros los Católicos para verter todo su odio contra CRISTO. En algunos supuestos y países a los no masones, nos denominan, los vulgares…
La masonería es adogmática, es decir NO cree en ningún dogma.
Cuando un masón rechaza con fuerza todos y cada uno de los dogmas de las religiones monoteístas se refiere, en especial, a nuestros dogmas católicos.
Los masones son relativistas firmes y declarados. Lo que sorprende es que, siéndolo y que esa postura filosófica niegue la existencia de verdades absolutas o dogmas, sea ya de por si otro dogma… el del relativismo.
Dentro de los relativistas hay algunos que sostienen que la verdad o verdades dependen del contexto o del individuo y, que, por supuesto y es lo central de esa estúpida filosofía, también, esas verdades pueden ser y son revisables.
De manera que TODO es cuestionable y eso lleva – a los masones – a poner en duda sus propias manifestaciones.
Sorprende que crean, alaben y veneren al “Gran Arquitecto del Universo” que es su dios con minúsculas… Su relativismo falla en esa su primera gran creencia.
No hace falta explicar que ese dios y, a la vez Arquitecto es Lucifer, el señor de las Tinieblas. En definitiva, que su adogmatismo solo es una posición contra la Iglesia Verdadera porque los conduce a odiar a Cristo.
Los relativistas, los primeros, fueron los sofistas griegos que sostenían una cosa y la contraria para, a los cinco minutos negar la tesis ganadora del debate… nos atrevemos a afirmar que los sofistas fueron los primeros masones.
Los dogmas de la masonería
Cuentan, nos cuentan estos individuos que NO tienen dogmas.
Cuando uno de ellos le cuente un hecho, suceso o afirme cualquier cosa, póngalo en cuarentena, detrás del cuento, tenga seguro que se encuentra una mentira o una falsedad.
Así, cuentan que el universo se creó solito sin ayuda de nadie, por supuesto sin intervención de Dios, Dios nada tuvo que ver. Al inicio de todo, una gran explosión sacudió el universo… y de repente, aparecieron las estrellas, el sol, la Tierra, la Luna, en fin, toda la creación. Gran dogma que es Imposible porque de la nada y del vacío absoluto NO puede crearse NADA.
Es uno de sus dogmas – no creen en ellos – pero la creación es uno de sus dogmas y, por supuesto, falso por IMPOSIBLE.
Segundo dogma, derivado de su falsa creación, la teoría de la evolución de Darwin. Este idiota, por supuesto masón, se inventó la enorme estupidez de que todos los seres vivos proceden de una minúscula célula que con el tiempo, millones de años, va evolucionando hasta convertirse en un humano, por una parte, por otra, en un mono y para terminar, es posible que en un gusano o tal vez un lagarto… bueno, bueno, bueno, pues sí, hay mucha gente ingenua que se cree el cuento. La evolución es IMPOSIBLE.
El darwinismo ha sido condenado por la Iglesia desde que Darwin formuló su teoría hace siglo y medio y, las razones para desmontar la absurda teoría son de tipo teológico.
No soy teólogo y no quiero adentrarme en las razones católicas sino que, en su tiempo, a finales del siglo XIX y principios del XX, fue refutado por eminentes científicos como Antoine Béchamp que demostró la falsedad del darwinismo a nivel celular. El estudio profundo de las paredes de una célula – y de muchas – convierte en IMPOSIBLE que una célula vaya transformándose en otras muy diferentes y dé lugar a seres distintos.
El mono fue creado por DIOS como mono y sigue y seguirá siendo un mono. Algunas veces cuando dudo de la afirmación de Béchamp suelo ir al borde de una selva tropical con la esperanza de que salga de ella un mono hablando…
Si la evolución es una inmensa tontería y los masones lo saben, siguen contándola como su pasión por Marte, la Luna y los viajes espaciales que con la existencia de los extraterrestres y sus enormes naves nos cuentan de vez en cuando para asustarnos o para demostrar que hay que viajar por el espacio… Otras enormes mentiras como el viaje a la Luna de una nave, la Apolo XI repleta de masones. Repleta NO, todos los astronautas eran masones. Si en aquel ya lejano 1969 nos hubieran contado que los tripulantes del Apolo eran todos masones, habríamos puesto en duda el viajecito, como no lo cuentan al principio, pues nos lo cuentan al final para mostrarse orgullosos de su hazaña… Los viajes espaciales señores masones son IMPOSIBLES… déjense de estupideces y vayan a su Logia a adorar a Lucifer.
El ultimo dogma, el cambio climático
El último llegado – dogma se entiende – en el que ponen enorme énfasis es el del calentamiento mental, perdón climático o global, dogma poderoso con el que convirtieron a su falsa fe, incluso al difunto papa Francisco defensor a ultranza del calentamiento… mental. Otra falsedad monumental por acientífica y que no se corresponde con la realidad del clima es un invento masónico del movimiento Technocracy hace más de un siglo.
Podríamos seguir con los cuentos masónicos hasta el infinito pero la regla de oro para discernir entre la verdad y la mentira es, si, en medio de la noticia se encuentra un masón… sinónimo de mentira, de falsedad, de error, de maldad.
Al grano
La masonería especulativa – para diferenciarla de los artesanos manuales que construyeron las Catedrales – surgió de manera oficial con la fusión de dos Logias inglesas en 1717 y fíjense en la fecha, más o menos coincidente con la aparición de las ideas Ilustradas de ese siglo XVIII con los franceses Rousseau y su Contrato Social, Voltaire y el no menos importante y satanista Montesquieu, autor de la genial idea de la Separación de poderes del estado… Recalco lo de “fíjense” porque este miserable masón inventó la idea anterior que lleva a muchos Ingenuos Católicos a pensar que la propuesta es buena… no seamos idiotas, por favor. Todo, todo lo que procede del siglo de las Luces es malo, muy malo y perverso, pero la masonería y sus lacayos, los Liberales pretenden que creamos que parte de lo malo es… bueno.
Sobre Spinoza
Antes de entrar en los pensamientos del judío holandés Spinoza conviene señalar un error que promueve la confusión al alterar el valor de las palabras que tradicionalmente tienen una significación precisa.
Es el caso de la forma de cambiar los términos bien y mal y, bueno y malo, por positivo y su contrario, negativo.
De esta manera al calificar como positivo al bien o a lo bueno se mitiga la verdadera intención del significado preciso del bien y de lo bueno.
Para muchos historiadores y pensadores la filosofía de Spinoza es la filosofía de la confusión, cuando se refiere a la política, a la teología o a la justicia.
Spinoza tenía las ideas muy claras y lo que pretendía era, de forma clara y precisa crear una confusión en las mentes de su época para llevarlas a la perversión moral y política y dar la vuelta a las Ideas de la Tradición Política y Católica que habían sido y siempre las mismas e inmutables.
Para Spinoza, el ejercicio del poder político no se basa en la idea del bien y del mal como ocurre en la Tradición sino que es independiente de Cristo y surge como manifestación de la soberbia de los hombres.
Spinoza bajo un velo que justifica y pretende la libertad individual esconde la pretensión de transformar unas naciones absolutistas que llevarían, al final, a implantar las democracias “modernas”.
Spinoza se entiende que es el primero en demandar o pretender el pluralismo religioso y la libertad de ideas que vendrían unos decenios después bajo el imperio del siglo de las Luces (de Lucifer).
Spinoza con su idea de eliminar el concepto Tradicional de que todo poder procede de Dios, lo sustituye por la soberanía popular.
La democracia posterior es la consecuencia de esa soberanía popular donde el origen divino del poder se sustituye por la soberanía del individuo.
Sobre la justicia, Spinoza la considera como una idea basada en equilibrios de uno o varios poderes y, si seguimos a Canals Vidal en la cooperación social para la estabilidad del Estado.
La justicia “no es una virtud inherente a la naturaleza humana, sino un constructo social que sirve para garantizar el orden y la paz dentro de la sociedad”.
Spinoza al introducir los conceptos anteriores se le puede considerar como el profeta o inspirador del Liberalismo futuro y, por supuesto, el actual.
Reiteramos que el Catolicismo Liberal es una secta del Liberalismo, un credo herético condenado por la Iglesia de Roma.
Siguiendo a Francisco Canals, traemos la famosa Bula de Bonifacio VIII que es, nada menos, de 1302:
Bonifacio VIII promulgó una Bula de las más denostadas y desprestigiadas, no sólo por los enemigos de fuera de la Iglesia, sino también desde dentro… y, desde luego, por los católicos liberales. Leamos el punto de partida y la definición a que llega la Bula de 18 de noviembre de 1302.
«La fe nos urge y obliga a creer y mantener y confesar que es una la Santa Iglesia Católica y Apostólica fuera de la cual no se da salvación ni remisión de los pecados, que es único Cuerpo místico, cuya Cabeza es Cristo, que es el Cristo de Dios, en la cual Iglesia hay un solo Señor, una sola fe y un solo bautismo».
«Así, pues, estar sometido al Romano Pontífice es absolutamente de necesidad para la salvación para toda humana criatura. Lo declaramos, lo afirmamos y lo decimos«.
En el texto de la Bula se habla de las «dos espadas», la espiritual y la temporal. «La primera, ejercida por la Iglesia; la segunda, por los reyes y soldados. Pero, según el agrado y tolerancia del Sacerdote. Pues es necesario que una espada esté bajo la otra espada, y que la autoridad temporal se someta a la autoridad espiritual».
… Según el Padre Francisco Segarra… Lo definido infaliblemente es el universal deber de obedecer a la Iglesia en todo lo humano, fundado en que la Iglesia es la única Iglesia de Cristo.
… partiendo del principio de que no podrían existir en el mundo dos autoridades soberanas entre las que no se diese ningún orden ni dependencia de una con otra: «O la Iglesia tiene autoridad sobre los Reyes en lo que ha sido confiado a la autoridad de la Iglesia o, por el contrario, habrá que reconocer que la Iglesia ha de someterse al poder real». Si no se acepta la autoridad del Papa sobre los reyes, hay que aceptar la autoridad de los reyes sobre la Iglesia… en la hostilidad secular contra la doctrina de Bonifacio VIII estaba subyacente la voluntad de que el poder humano de las autoridades de los Estados no tuviese que reconocer ninguna dependencia ni deber de obediencia respecto de los juicios morales que diese la Iglesia sobre las leyes y decisiones políticas.
Esta emancipación del hombre frente a Dios, realizada a pretexto del principio de independencia de lo político respecto de la autoridad religiosa… no tendría en el mundo su culminación definitiva más que en el Estado liberal.
En la proposición veinte del Syllabus de Pío IX, de 8 de diciembre de 1864, leemos: «El poder eclesiástico no debe ejercer su autoridad sin permiso ni asentimiento de la autoridad política». Y en la treinta y nueve, encontramos condenado el siguiente principio: «El Estado de la República (es decir, en el Estado de origen democrático), en cuanto que es el origen y la fuente de todos los derechos, goza de un derecho no circunscrito por límite alguno.
Sobre el párrafo anterior advierto que las dos proposiciones anteriores contenidas en el Syllabus de Pio IX, son las que la Iglesia condena.
Continua Francisco Canals:
… Pío IX es condenar muy explícitamente y con perfecto conocimiento de causa el liberalismo de su tiempo, que sentó principio que desde entonces no ha hecho sino consolidarse y desarrollarse en sus consecuencias. La democracia absoluta que ahora se presenta a sí misma como la única forma de poder humano acorde con la naturaleza del hombre se fundamenta en principios filosóficos de los que se deduce lógicamente la absoluta independencia respecto de Dios de la voluntad política de los hombres.
Su inspirador Spinoza sostiene que:
«siempre que en un Estado se admita el ejercicio de una autoridad independientemente del poder político habrá, necesariamente, escisión y lucha como ocurrió a los reyes de Israel, a los que pretendían juzgarles los Profetas… sólo el poder político puede ser fuente de la vida moral y que los que tienen el poder soberano son guardianes e intérpretes, no sólo del derecho civil, sino también del sagrado y que únicamente ellos tienen derecho a decidir qué sea lo justo y qué lo injusto, lo que sea conforme o no a la piedad. Mi conclusión, finalmente, es que, en orden a mantener el derecho de la mejor manera posible y asegurar la estabilidad del Estado, conviene dejar cada uno libre de pensar lo que quiera, y de decir lo que piense» (Tractatus teologico-politicus prefacio). El Tractatus theologico-politicus de Spinoza fue escrito en 1670.
Gracias por la lectura.
Pido a los lectores una oración por el eterno descanso de Francisco Canals por traernos a las paginas de El Criterio sus escritos repletos de Ciencia, Conocimiento y FE en CRISTO.
Viva Cristo Rey
DIOS, PATRIA y REY LEGITIMO
Iñigo Caballero
