Origen, evolución y motivo de celebración

 

Yo siempre fui, por alma y por cabeza,

español de conciencia, obra y deseo,

y ya nada concibo y nada veo

sino español por naturaleza.

Español, Rubén Darío (Nicaragua, 1867-1916)

 

Origen del nombre de la fiesta y evolución

El pasado 12 de octubre se celebró el Día de la Hispanidad, fiesta nacional, además del día de Nuestra Señora del Pilar. Para la mayoría de los españoles es meramente un día feriado en el que aprovechar para irse de puente y ya está. Para algunos, los más cazurros e ignorantes —léase nacionalistas centrífugos varios, podemitas y otras especies análogas amigas de los eslóganes y enemigas de los libros—, es un día en el que los fascistas conmemoran el genocidio de los indios y bla, bla, bla; en fin, ya conocen ustedes toda la retahíla de monsergas negro-legendarias tan bien asumidas por los propios españoles; no hace falta repetirlas. Para otros, en cambio, es un día de celebración y motivo de alegría. Sí, de alegría, porque podemos estar contentos de ser españoles. Podemos decirlo más alto, pero no más claro, porque lo que aconteció desde que Rodrigo de Triana avistara tierra el 12 de octubre de 1492 cambió el mundo para siempre.

Ahora bien, ¿sabían ustedes que este día, el que hoy es nuestra fiesta nacional, se celebraba antes en Hispanoamérica que en la propia España? ¡Esa! ¡Esa es parte de la grandeza de la Hispanidad y ese es parte del fruto de la obra de España! Según recoge el escritor y periodista Pedro Fernández Barbadillo en un artículo[1] en Libertad Digital del 2011, el IV Congreso de Americanistas celebrado en 1881 aprobó una resolución pidiendo «a los gobiernos del mundo civilizado» que el 12 de octubre de 1892 se declarase festivo y se erigieran monumentos a Cristóbal Colón en conmemoración del cuarto centenario de la llegada a las Indias. La idea no fructificó inicialmente, pero a partir de la primera década del siglo XX sí que diferentes países hispanoamericanos oficializaron la festividad, que pasaría a ser conocida popularmente como Día de la Raza. Por ejemplo, en Argentina comenzó a celebrarse en 1916 por obra del presidente Hipólito Irigoyen. El Decreto refleja, evidentemente, un estado de las cosas en lo que se refiere a la obra de España muy diferente a la negativa percepción políticamente correcta que domina hoy:

  1. Que el descubrimiento de América es el acontecimiento de más trascendencia que haya realizado la humanidad a través de los tiempos, pues todas las renovaciones posteriores se derivan de este asombroso suceso, que a la par que amplió los lindes de la tierra abrió insospechados horizontes al espíritu;
  2. Que se debió al genio hispano, al identificarse con la visión sublime del genio de Colón, efemérides tan portentosa, cuya obra no quedó circunscripta al prodigio del descubrimiento, sino que la consolidó con la conquista, empresa esta tan ardua y ciclópea que no tiene términos posibles de comparación en los anales de todos los pueblos;
  3. Que la España descubridora y conquistadora volcó sobre el continente enigmático y magnífico el valor de sus guerreros, el denuedo de sus exploradores, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios, las labores de sus menestrales; y con la aleación de todos estos factores obró el milagro de conquistar para la civilización la inmensa heredad en que hoy florecen las naciones americanas.

 

Por tanto, siendo eminentemente justo consagrar la festividad de esta fecha en homenaje a España, progenitora de naciones, a las cuales ha dado con la levadura de su sangre y con la armonía de su lengua una herencia inmortal que debemos afirmar y mantener con jubiloso reconocimiento, el Poder Ejecutivo de la Nación decreta…

 

La celebración primigenia mutó en 2010 en un políticamente correcto Día del Respeto a la Diversidad Cultural. Se empieza así y se acaba derribando estatuas.

Zacarías de Vizcarra y Arana

En España empezó a celebrarse la Fiesta de la Raza de manera oficial en 1918, aunque la primera celebración conocida —aquí en España o en Hispanoamérica— fue en 1915 en la Casa Argentina de Málaga, según afirma el sacerdote español don Zacarías de Vizcarra y Arana[2] citando a un periodista argentino, Ernesto Mario Barreda, que lo explicaba en un artículo en La Nación de Buenos Aires el 12 de octubre de 1935. Pasó a denominarse Día de la Raza en 1940 y Fiesta de la Hispanidad en 1958, en pleno franquismo. En 1987, el gobierno socialista le dio el nombre oficial de Fiesta Nacional de España. El cambio, empero, no es baladí. Como apunta el profesor Javier Barraycoa[3] —en referencia al Decreto de 1987 que cambió el nombre—, «se buscaba “desoficializar” el término Hispanidad haciéndolo desaparecer y sustituyéndolo por la nomenclatura de “Fiesta Nacional de España”. Ello, a su vez, tenía como intención desplazar la verdadera Fiesta Nacional que sería la que correspondería con el patronazgo de España, el 25 de julio, Santiago Apóstol. Fiesta que ha perdido ese carácter de fiesta generalizada y religiosa en toda España. Cualquier observador cuidadoso, puede descubrir cómo en nombre de un aparente “patriotismo” socialista, se estaba secularizando la sociedad, desvinculando la fiesta nacional de su Patrono».

                                  Decreto Día de la Raza Argentina 1916

 

Sin embargo, esta denominación primigenia de la ‘Raza’ no era del agrado de todo el mundo. Si bien el concepto en sí era algo histórico-cultural y no biológico, ciertamente daba lugar a confusión. El principal promotor de la idea de cambiar el nombre de Día de la Raza por otro más apropiado fue el religioso español ya citado, establecido en Argentina, don Zacarías de Vizcarra. Él fue quien propuso, en un artículo titulado ‘El verbo de la Hispanidad’, utilizar este término. Don Zacarías justificaría así en un artículo[4] publicado en 1944 la necesidad de sustituir la palabra ‘raza’ por otra más adecuada:

«Pero como no se puede andar explicando continuamente a todo el mundo la significación impropia y translaticia del vocablo, asociamos instintivamente a la palabra su sentido fisiológico, y nos suena como cosa absurda hablar de «nuestra raza» a un conglomerado de pueblos integrados por individuos de muy diversas razas, desde las blancas de los europeos y criollos hasta las negras puras, pasando por los amarillos de Filipinas y los mestizos de todas las naciones hispánicas. En realidad, ni siquiera los habitantes de la Península Ibérica pertenecen a una sola raza».

Pero don Zacarías se quitaba el mérito de la invención del término, pues defendía que la palabra en sí ya existía, y era verdad. En el mismo artículo que acabamos de citar, él mismo refleja algunos ejemplos. Lo que sí que hizo fue darle al vocablo ‘Hispanidad’ un nuevo significado y propuso en ‘La Hispanidad y su verbo’ a la Real Academia de la Lengua su inclusión en el diccionario:

«Estoy convencido de que no existe palabra que pueda sustituir a ‘Hispanidad’… para denominar con un solo vocablo a todos los pueblos de origen hispano y a las cualidades que los distinguen de los demás. Encuentro perfecta analogía entre la palabra ‘Hispanidad’ y otras dos voces que usamos corrientemente: ‘Humanidad’ y ‘Cristiandad’. Llamamos ‘Humanidad’ al conjunto de todos los hombres, y ‘humanidad’ (con minúscula) a la suma de las cualidades propias del hombre. […] Esto supuesto, nada más fácil que definir las dos acepciones análogas de la palabra ‘Hispanidad‘: significa, en primer, lugar, el conjunto de todos los pueblos de cultura y origen hispánico diseminados por Europa, América, África y Oceanía; expresa, en segundo lugar, el conjunto de cualidades que distinguen del resto de las naciones del mundo a los pueblos de estirpe y cultura hispánica».

Don Zacarías de Vizcarra, pues, no inventó la palabra ‘Hispanidad’ pero sí que le dio una nueva acepción y la hizo popular.

 

12-O, mucho que celebrar

Hoy corren malos tiempos para la Hispanidad, sin duda. Cambió la denominación de la celebración en Argentina, como mencionábamos anteriormente y no es el único caso. En Bolivia se cambió por el Día de la Descolonización; en la República Dominicana por el Día de la Identidad y Diversidad Cultural; en México, el manipulador López Obrador instauró el Día de la Nación Pluricultural y pide que los españoles pidamos perdón, como si sus apellidos no delataran su origen. En Nicaragua se celebra el Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular. Las estatuas de Colón son derribadas porque un policía blanco mató a un hombre negro en Estados Unidos más de 500 años después de que Colón pusiera un pie en América. ¿Se puede ser más necio? ¿Y si en España, por analogía, volamos por los aires La Alhambra? ¿Y si demolemos los anfiteatros romanos y el acueducto de Segovia? Ambos, musulmanes y romanos, nos invadieron, luego los problemas actuales de España son culpa suya. Difícil sostener tamaña estupidez, claro está, pero eso es lo que hacen los progres revisionistas, como quemar libros de otros tiempos porque no se ajustan a los cánones actuales de la corrección política. Así funcionan las cosas hoy en día; es este un mundo irracional que funciona a impulsos viscerales, donde las masas supuestamente alfabetizadas son más fácilmente manipuladas que nunca. Propaganda a golpe de tuit, propaganda a golpe de meme, de post de Facebook, de medios de comunicación. Mentiras y medias verdades de móvil a móvil. Mucha, mucha propaganda y pocos argumentos, muy poca capacidad crítica y poca lectura.

Malos tiempos también para España. Qué les vamos a contar que no sepan, si esto es un caos absoluto donde los mismos partidos que gobiernan reniegan de la obra histórica del país y de la propia idea de España como comunidad histórica, política y cultural.

Y malos tiempos, evidentemente, para el cristianismo. El mundo occidental actual es filosóficamente revolucionario, apóstata. El movimiento indigenista no es más que eso, la parte de América que reniega de Dios, y por eso se entrega a adorar a la pachamama o a lo que sea. Porque no nos engañemos, eso es lo que no se le perdona a España, que ganara un continente para la Cristiandad. Por eso la masonería no paró en su labor de minar el Imperio y de socavar los cimientos mismos de España, hasta llegar al nivel de postración actual.

Pero la esperanza es lo último que se pierde, vaya que sí, y la verdad merece y debe ser defendida. Aunque moleste, aunque ofenda. Ciertamente se cometieron abusos por parte de españoles en América. Se dice y ya está, la condición humana es la que es en España y en Irán, en Brasil y en Rusia; siempre habrá codicia, siempre habrá avaricia, siempre habrá abusos. Pero lo que no se puede sostener es que la política de la Corona fuera esa. De ninguna manera. Explicar la obra de España escapa al objeto de este escrito y, además, es una tarea inasumible para un humilde blog como este que tienen la paciencia de leer —hay abundante bibliografía al respecto— pero tampoco nos vamos a seguir tragando las mentiras y la propaganda de los enemigos de España sin más. No, claro que no. España no es sinónimo de genocidio. España es la Controversia de Valladolid. España es la reina Isabel mandando que se trate a los indios debidamente:

«e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean, por manera que no se exceda en cosa alguna de lo que por las Letras Apostólicas de la dicha concessión nos es inyungido e mandado».

España son Los 13 de la fama, Hernán Cortés, Elcano. Las Leyes de Indias. España es la Expedición Balmis. España es el fin del canibalismo en América, el Siglo de Oro, El Quijote, Tirant lo Blanc, Los Últimos de Filipinas, los tercios. España es Juan de Austria arengando a los suyos en Lepanto hace 450 años:

«Hijos, a morir hemos venido, a vencer, si el cielo así lo dispone. No deis ocasión a que, con arrogancia impía, os pregunte el enemigo: ¿dónde está vuestro Dios?»

España son sus marinos, sus soldados, sus médicos, sus científicos, sus campesinos, sus trabajadores, sus clérigos, sus reyes. España es el milagro de Empel. Los esclavos negros que huían de los ingleses y se refugiaban en San Agustín, formando posteriormente el primer asentamiento de negros libres en los actuales EEUU, llamado Fort Mose. España es María Pita defendiendo La Coruña de los ingleses con dos cojones al grito de «quen teña honra, que me siga». España es Agustina de Aragón. Los monjes de Montserrat que fueron en el segundo viaje de Colón. España es Balmes y Verdaguer. Sus santos, sus mártires. España, con sus grandezas, con sus miserias; con su gloria, con sus vergüenzas. Cada cual que juzgue según su buena fe y sus conocimientos pero, desde luego, un servidor no considera que España deba pedir perdón por su historia. ¡Ni mucho menos! Podemos estar más que contentos de lo que ha sido España en la historia.

Y la obra de España es la Hispanidad. Rubén Darío. Los txalcaltecas aliados con los españoles para acabar con el imperio mexica. La Catedral de la Asunción de María de México. El Ejército Realista de América. Fray Junípero Serra y las misiones católicas en California —Los Ángeles, San Francisco, San Diego y San José no se llaman así por casualidad—. Los hospitales, las universidades, los matrimonios mixtos. El líder apache Gerónimo, católico y que hablaba español. La gramática, los botánicos. La Virgen de Guadalupe, Reina de la Hispanidad. La poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou promoviendo la creación de una bandera para la Hispanidad o bandera de la Raza. Hispanidad es, lo repetimos, un continente ganado para la Cristiandad.

 

Monumento a Colón en Puerto Rico

«Veu morgonar amb l’espanyol imperi
l’arbre sant de la Creu a altre hemisferi,
i el món a la seva ombra reflorir;
i diu a qui s’enlaira a sa escomesa:
-Vola, Colon…ara ja puc morir!»

L’Atlàntida. Jacint Verdaguer.

 

«Ve zarpar con el español imperio
el árbol santo de la Cruz a otro hemisferio
y el mundo a su sombra reflorecer;
encarnarse del cielo la sabiduría;
y dice a quien se eleva en su cometido:
-Vuela, Colón… ¡ahora ya puedo morir!

L’Atlàntida. Jacint Verdaguer.

No nos dejemos acomplejar por la propaganda de nuestros enemigos históricos ni por los enemigos de Dios. Si algo nos ha hecho peores es justamente el complejo de culpa y dejar de ser lo que fuimos.

¡Viva España! ¡Viva la Hispanidad! ¡Viva Nuestra Señora del Pilar!

 

Lo Rondinaire

 

[1] ‘De Día de la Raza a Día de la Hispanidad’, Pedro Fernández Barbadillo, Libertad Digital. https://www.libertaddigital.com/opinion/historia/de-dia-de-la-raza-a-dia-de-la-hispanidad-1276239456.html

[2] ‘Origen del nombre, concepto y fiesta de la Hispanidad’, Zacarías de Vizcarra y Arana. ‘El Español. Semanario de la política y del espíritu’, nº 102, 7 de octubre de 1944, pp. 1-13. El artículo lo recoge también la publicación ‘La Razón Histórica. Revista hispanoamericana de Historia de las Ideas’en su número 8 y se puede descargar en PDF en el siguiente enlace: https://www.revistalarazonhistorica.com/8-8/

[3]https://barraycoa.com/2017/10/13/la-fiesta-de-la-hispanidad-1-los-conflictivos-origenes/

[4]Artículo citado. ‘Origen del nombre, concepto y fiesta de la Hispanidad’, don Zacarías de Vizcarra y Arana.

Lo Rondinaire