PRESBÍTERO y MÁRTIR.

Festividad: 24 de Julio.

Elogio: En la ciudad de Nam Dinh, en Tonquín, San José Fernández, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, decapitado a causa de su fe en Cristo, siendo emperador Minh Mang.

José Fernández nació en Ventosa de la Cuesta (Valladolid) el 26 de noviembre de 1775. Era el séptimo hijo de una familia de labradores formada por Antonio Bartolomé Fernández de Buenaposada y Manuela de Ventosa Vázquez. Fue bautizado al séptimo día de su nacimiento, y recibió el sacramento de la confirmación a los 13 años, el 25 de enero de 1788, en la villa de Matapozuelos, de manos del obispo de Valladolid, don Manuel Joaquín Morón.

En 1794 pidió el ingreso en el convento dominico de San Pablo de Valladolid. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de diciembre de 1799 en la iglesia de San Esteban de Valladolid, actual Basílica Santuario Nacional de la Gran Promesa. Con motivo de la ordenación sacerdotal efectuó un breve viaje a su hogar en Ventosa de la Cuesta.

Tras la muerte de su padre, en julio de 1804, se ofrece para ir a Oriente, adonde es enviado en 1805. Su destino definitivo es el norte de Vietnam, adonde llega después de realizar una penosísima travesía, que quebrantó su salud para siempre. Pero sobreponiéndose en lo humanamente posible a la disentería, que le puso al borde de la muerte, trabajó de modo infatigable durante 30 años, en el poblado de Kien-Lao. Allí tomó el nombre indígena de Dand-Trium-Hien. Según lo expresado por testigos y biógrafos, su mansedumbre y humildad ganaron la simpatía y benevolencia de muchos, y los atrajo a la Iglesia de Cristo. Pero otros se sentían ofendidos por su defensa de la fe.

En 1838, la persecución de Minh-Manh le alcanzó de lleno y fue hecho prisionero. No era un anciano, pero era ya de edad avanzada y con problemas graves de salud a cuestas, incluyendo una parálisis que le afectaba a las dos manos y a la mitad del cuerpo. Fue encerrado en una estrecha jaula, y llevado al tribunal, donde fue objeto de mofa por parte de los soldados y de la chusma. Abandonado a sus débiles fuerzas, se mantuvo firme en su fidelidad a Cristo. Esa actitud de firmeza psicológica y de fe contrastaba con su debilidad física. Le hicieron tentadoras ofertas si apostataba de su religión, pero la fe del mártir triunfó sobre todas ellas. Al final, su prolongada pasión terminó cuando fue decapitado el 24 de julio de 1838. Fue beatificado por León XIII el 27 de mayo de 1900, y canonizado por Juan Pablo II el 19 de junio de 1988.

MÁRTIRES DE LA PERSECUCIÓN DE VIETNAM (1740-1883).

Ciento diecisiete mártires de las regiones asiáticas de Tonquín, Annam y de la Cochinchina, con distintas fechas de martirio, entre los años 1740 a 1883. Fueron canonizados por SS. Juan Pablo II el 19 de junio de 1988, en la Plaza de San Pedro. El 24 de noviembre está inscripta la memoria litúrgica, encabezada por san Andrés Dung Lac.

El trabajo de evangelización, llevado a cabo desde el inicio del siglo XVI y consolidado con los primeros Vicariatos apostólicos del Norte (Dáng-Ngoái) y del Sur (Dáng-Trong) en el 1659, ha tenido en el trascurso de los siglos un admirable desarrollo.

Actualmente [escrito de 1988], las Diócesis son 25 (10 en el Norte, 6 en el Centro y 9 en el Sur) y los católicos son, apróximadamente, 6 millones (casi el 10% de la población); la Jerarquía Católica Vietnamita ha sido constituida por el Papa Juan XXIII el 24 de noviembre de 1960.

Este resultado se debe al hecho que, desde los primeros años, la semilla de la Fe se ha mezclado, en el territorio vietnamita, con la abundante sangre de los Mártires, tanto del clero misionero como del clero local y del pueblo cristiano de Vietnam. Juntos han soportado las fatigas del trabajo apostólico, como si se hubiesen puesto de acuerdo, han afrontado incluso la muerte para dar testimonio de la verdad evangélica. La historia religiosa de la Iglesia vietnamita señala que han existido un total de 53 Edictos, firmados por los Señores TRINH y NGUYEN o por los Reyes que, durante más de dos siglos, en total 261 años (1625-1886), han decretado contra los cristianos persecuciones una más cruel que la otra. Son alrededor de unas 130.000 las víctimas caídas por todo el territorio nacional.

A lo largo de los siglos, estos mártires de la Fe ha sido enterrados en forma anónima, pero su recuerdo permanece vivo en el espíritu de la comunidad católica. Desde el inicio del siglo XX, 117 de este gran grupo de héroes, martirizados cruelmente, han sido elegidos y elevados al honor de los altares por la Santa Sede en 4 Beatificaciones:

-en el 1900, por el Papa León XIII, 64 personas
-en el 1906, por el Papa S. Pío X, 8 personas
-en el 1909, por el Papa S. Pío X, 20 personas
-en el 1951, por el Papa Pío XII, 25 personas.

Clasificadas así:

11 españoles: todos Dominicos: 6 Obispos, 5 Sacerdotes;
10 franceses: todos de las Misiones Extranjeras de París: 2 Obispos, 8 Sacerdotes;
96 vietnamitas: 37 Sacerdotes (11 de ellos dominicos) y 59 Cristianos (entre ellos: 1 seminarista, 16 catequistas, 10 terciarios dominicos y 1 mujer).

Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero (Apoc 7, 13-14).