PRESBÍTERO y ARQUITECTO.

PATRÓN del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de España.

Festividad: 2 de Junio.

Hijo del caballero Vela Velázquez y de su mujer Estefanía, nació en la aldea burgalesa de Quintanaortuño, hacia el año 1080. Pronto dejó su pueblo para trasladarse a Burgos, y se formó junto a san Lesmes en el monasterio de San Juan, donde el mencionado santo regía un hospital para peregrinos.

En 1094 conoció a Santo Domingo de la Calzada cuando éste fue a Burgos para ver al rey Alfonso VI.

Tras este encuentro, siguió al santo como discípulo y colaborador en su actividad constructora en La Rioja; en concreto colaboró con santo Domingo en la construcción o reconstrucción del puente de Logroño y de la calzada que estaba haciendo.

Fue consagrado sacerdote por el obispo de Nájera Pedro Nazar, figurando ya como tal en 1106. Debido a las convulsiones que sufrió Castilla, en especial las tierras orientales del reino, por los enfrentamientos entre la reina Urraca y su esposo Alfonso I el Batallador, y al haber fallecido santo Domingo en mayo de 1109, decidió huir de las luchas y peregrinar a Roma y a Tierra Santa. Al regreso de esta peregrinación, el barco en el que viajaba sufrió el azote de una tempestad que puso en peligro la integridad de la nave y la vida de sus ocupantes, por lo que san Juan se encomendó a san Nicolás de Bari, patrón de los viajeros, de quien se reconocía devoto, ofreciéndole la construcción de una iglesia en su honor si salía indemne del peligro.

A su llegada a Castilla continuó la construcción de la calzada iniciada por santo Domingo en tierras burgalesas, y entre 1113 y 1114 comenzó la edificación de la iglesia en honor de san Nicolás, en cumplimiento del voto realizado, concluyéndola ya en 1120. A ella se retiró a vivir con dos sobrinos y fundó una comunidad de canónigos regulares bajo la regla de san Agustín, que el papa Inocencio II aceptó y tomó bajo su protección en 1138, quedando bajo la inmediata dependencia de la Santa Sede. Asimismo levantó una casa para peregrinos que, como el propio santo dijo en su testamento, hizo en un lugar, de espesas malezas y refugio de malhechores, en el que los peregrinos sufrían el ataque de los bandidos de día y de noche.

Fue confesor de Alfonso VII, quien, en reconocimiento del trabajo realizado a favor de los peregrinos y las obras ejecutadas, le otorgó, en 1142, los terrenos de realengo que había en los Montes de Oca entre Ortega de Arriba y Ortega de Abajo, en donde se encontraban la iglesia y el hospital.

Junto al monasterio e iglesia de San Nicolás y el hospital para peregrinos de Ortega, construyó calzada entre las localidades de Atapuerca y Agés, donde levantó un pequeño puente, y entre Atapuerca y el monasterio de Ortega. También construyó puentes en Cubo de Burela, Santovenia, y su pueblo natal de Quintanaortuño. Igualmente se encargó de la reconstrucción del puente de Nájera, a la entrada del cual se colocó una imagen del santo en reconocimiento de su labor. Por último, cabe señalar la construcción de dos fuentes, una en Ortega y otra en Quintanaortuño.

Oración:

Sed nuestro amparo amoroso glorioso San Juan de Ortega, para que de esta manera logremos un fin dichoso.

Nacido en Quintana Ortuño el año de mil ochenta, tu padre Vela Velázquez, y su mujer doña Eufemia, fuiste de tal matrimonio la más estimada prenda.De tierna edad a la escuela tus padres ir te mandaron y muy pronto disfrutaron de tu aplicación la prueba, pues tus adelantos fueron tan grandes como tus prendas.

Por divina inspiración a Santo Domingo encuentras, y haciéndote su discípulo muy pronto, como lo intentas, al sacerdocio aspirando tus deseos se completan.

Al finalizar el siglo undécimo por más señas, don Pedro Názar, obispo que de Nájera lo era, por inspiración divina de sacerdote te ordena.

A Jerusalén marchaste cuando en España hubo guerra, a visitar los lugares donde Cristo padeciera, y cargado de reliquias vuelves por fin a tu tierra.

Y al regresar a tu Patria por el proceloso mar, una borrasca furiosa vino tu calma a turbar y una iglesia en aquel trance prometiste edificar.

Calmada ya la tormenta y fuera ya del peligro, regresas a tus hogares firmemente decidido a cumplir exactamente lo que habías prometido.

Trasladado a Montes de Oca desde tu pueblo querido, y limpiando de malezas lo más montuoso del sitio, a San Nicolás de Bari dedicas el edificio.

Los peregrinos entonces libres de tantos peligros, la hospitalidad encuentran donde nunca la han tenido, y alegres van a Santiago de San Juan agradecidos.

Emperadores y Reyes te visitan de continuo y te hacen con profusión generosos donativos, con los cuales tú, piadoso, socorres los desvalidos.

Vencido de humildes ruegos, sordos, ciegos, remediáis, paralíticos sanáis y resucitáis los muertos. No hay por fin en este suelo mal que al punto no aliviáis.

Los cuadros que en tu capilla se hallan siempre colocados, demuestran a todo el mundo mil portentos y milagros que han sido continuamente por tu intercesión logrados.

Los pueblos circunvecinos viéndose muy apurados en tiempos en que las aguas suelen faltar a los campos, acuden pronto a pedirte y logran ser escuchados.

En toda aflicción y pena a tu socorro acudimos, dadnos, pues, lo que pedimos devotos en tu novena. Alcance a todos el velo de tu amparo sacrosanto.

Llegó por fin el momento de tu tránsito dichoso el año de mil y ciento sesenta y tres, dos de Junio, la gloria eterna alcanzaste del Dios misericordioso.

Sed nuestro amparo amoroso, glorioso San Juan de Ortega, para que de esta manera logremos el fin dichoso. Amén.