MONJA y FUNDADORA.

Festividad: 9 de Mayo.

Madre Carmen Rendiles Martínez, fundadora de la Congregación Siervas de Jesús en Venezuela y tercera beata del país, nos enseña con su ejemplo de vida cómo superar las adversidades y mantenerse cerca del amor de Dios. Nació en Caracas el 11 de agosto de 1903. Fue la tercera de nueve hermanos en una familia con tradición religiosa arraigada, en la que le inculcaron el sentido del deber y el amor por el prójimo.

A pesar de venir al mundo sin su brazo izquierdo, Madre Carmen creció entre sus hermanos con independencia y espíritu de liderazgo, lo que ayudó a todos los miembros de su familia a sobrellevar con el mejor ánimo el obstáculo  que jamás impidió a Madre Carmen desarrollarse  y destacar en su vida familiar y social.

Con tan solo quince años ya expresaba un profundo deseo de dedicar su vida a Dios. Una debilidad pulmonar durante su adolescencia la apartó por unos meses de la vida social para recuperar su salud y dedicarse a la oración. Fue entonces cuando su vocación se manifestó con mayor claridad y empezó a desarrollarse en la vida cristiana como catequista y fuente de apostolado para sus familiares y amigos.

El 25 de febrero de 1927, a los 24 años y luego de recorrer varios conventos tocó a las puertas de la Congregación de Siervas de Jesús en el Santísimo Sacramento en Caracas,  una institución de origen francés recién llegada a Venezuela, que no vestían hábito para colmarle los deseos de humildad y pobreza. Ahí la esperó el Señor, le mostró claro el camino.

Ese mismo año, el 8 de septiembre, la Madre Carmen ingresó al noviciado de la Congregación, luego de completar sus estudios y la preparación previa. El 8 de septiembre de 1932 emitió los votos perpetuos que la hicieron desde entonces miembro definitivo de esta familia religiosa.

Desempeñó su vida religiosa con la naturalidad, el liderazgo y la caridad que se le conoció desde pequeña. Sus hermanas religiosas aseguran que era fuente de alegría dentro de la Congregación, dejando una huella imborrable en todas las que pudieron compartir a su lado.

“Era una persona sumamente piadosa, que se mantenía cerca de cada una de nosotras como una hermana más. Nos enseñó a amar a Jesús en la Eucaristía y permanecer siempre en oración”, asegura la Hermana Teresita Hurtado, quien la recuerda con mucho cariño.

Con tan solo 33 años, la Madre Carmen fue nombrada maestra de Novicias y para 1947 fue nombrada Superiora de la Casa Madre en Venezuela.

Bajo su liderazgo las obras de la institución se expandieron en varios estados del país, siempre enfocadas al servicio al prójimo.

A partir de 1942, la Congregación inicia su labor educativa, fundando los Colegios Betania, Santa Ana, Belén y Nuestra Señora del Rosario. En el servicio que prestaban a varias parroquias, también contribuían con la elaboración de las hostias y ornamentos litúrgicos.

Entre sus virtudes, destacaba la pobreza. Sus hermanas religiosas recuerdan cómo vivió esta virtud sin que se convirtiera en una carga, sino aprovechándola para seguir el ejemplo de Jesús.

La sencillez con la que vivía la movió a construir varias piezas de mobiliario que la Congregación usó en la sede principal. Hoy se conservan algunas de esas piezas en el museo ubicado en el Colegio Belén de Caracas, entre ellas un armario y una base para floreros.

Como Superiora Provincial, la Madre Carmen se opone cuando el gobierno general de la Congregación en Francia, después del Concilio Vaticano II, decide establecerse como instituto secular, hecho que implicaba una transformación en el carisma fundacional.

Con firmeza la religiosa venezolana consulta a sus hermanas y al Episcopado venezolano y, con el especial apoyo de José Humberto Cardenal Quintero, inicia el proceso de separación de la comunidad francesa, que culminó en 1965 con la constitución de una nueva congregación religiosa que se llamaría en adelante “Siervas de Jesús” en Venezuela.

En 1969 es nombrada Superiora General, cargo que desempeñó con autoridad, pero con mucha caridad hacia sus hermanas. Con el paso de los años Madre Carmen enriqueció su naturaleza humana, siempre confiada en la gracia de Dios y logró transmitir este ejemplo a todas las Siervas de Jesús.

El 9 de mayo de 1977, poco después de haber cumplido 50 años de vida religiosa, Madre Carmen muere en Caracas en olor de Santidad.

Actualmente la habitación que ocupó Madre Carmen en la comunidad del Colegio Belén fue convertida en oratorio en el que diariamente las hermanas se dedican a la adoración del Santísimo Sacramento. El proceso para la beatificación de Madre Carmen se apertura en Caracas el 09 de marzo de 1995.

Dieciocho años después, el 05 Julio de 2013, el Papa Francisco la declaró Venerable de la Iglesia al reconocer que ejerció las virtudes cristianas en grado heroico. No fue sino hasta el 18 de diciembre de 2017 cuando la Santa Sede aprobó un milagro ocurrido por intercesión de Madre Carmen, que sanó el brazo de la doctora venezolana Trinette Durán de Branger, y que le permite convertirse en la tercera beata de Venezuela.

Madre Carmen fué elevada a los altares como tercera Beata de Venezuela y primera de Caracas el 16 de junio de 2018, en  ceremonia celebrada en el Estadio Universitario de Caracas, presidida por el enviado del Papa Francisco el Cardenal Ángelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

Oración:

Dios omnipotente y bueno mira la fe profunda de Madre Carmen, que fue una luz que estuvo por encima de la razón y concédenos la gracia por su intercesión que pedimos para tu mayor gloria y honor. Amén.