Soy jurista, y como tal me es imposible no alzar la voz en defensa de la separación de poderes, y del Tribunal Supremo de España, máxima instancia judicial independiente de nuestra Patria.

El Tribunal Constitucional es otra cosa…, y pronto lo comprobaremos.

Los muy dignos Magistrados del Tribunal Supremo son el Generalato de La Justicia, y tienen la última palabra en toda clase de asuntos ordinarios, pues así lo quiere la Constitución del 78, y un sistema democrático, digno de tal nombre.

Decía Montesquieu que había tres poderes, el ejecutivo, el legislativo y el judicial, pero la realidad es que el legislativo conforma el ejecutivo, de tal forma que la mayoría política domina esos dos poderes.

Aunque esa frágil mayoría esté formada, en el caso de la España actual, por partidos separatistas y proetarras, partidarios de la separación del Estado, o la imposición de su poder por la fuerza del terrorismo…, si les “fallan” las elecciones.

Una Fiscalía General del Estado que lleva décadas siéndolo solo del gobierno de turno, y hoy en día, del régimen comunista sanchista, y cuyo fiscal general ha sido recientemente condenado.

Frente a esa condena, impuesta con todas las de la ley, instrucción, juicio oral, pruebas documentales, testificales, periciales, etc., se alza la voz de Tirano Banderas Pedro Sánchez, que antes de dictarse sentencia ya proclamó “la inocencia” de “su” fiscal general.

Para Sánchez, ni que decir tiene, su esposa, Begoña Gómez, es inocente, su hermano también es inocente, la financiación a base de mordidas de su partido (más bien partida), la PSOE, tampoco existe, etc.

Y los jueces, exactamente todos los jueces que le lleven la contraria, ¡son unos fachas recalcitrantes, a los que hay que expulsar de la carrera judicial y, en su caso, encarcelar!

Pero, ¿en qué país vivimos…?

¿De verdad las nuevas generaciones consideran “normales” estos desaforados ataques al Poder Judicial, único poder que no está controlado y sometido por el régimen comunista sanchista…?

Las sentencias firmes, como sucede en este caso, se acatan, cumplen y ejecutan.

Y no hay más.

Se podrá discrepar de ellas, desde un punto de vista intelectual, incluso jurídico, pero la fuerza del Derecho, y de un sistema democrático como Dios manda, exige que se respeten, pues son la expresión de la voluntad popular.

Llevamos medio siglo de lucha y trabajo en pro de un sistema democrático y un Estado de Derecho, y no es en absoluto admisible que un tarambana, un corrupto, un inepto y un traidor se cisque en todo lo conseguido, que ha costado tanto esfuerzo.

O que se “trabaje” denodadamente para la destrucción de nuestra Patria, primera nación unificada de Europa, desde hace más de cinco siglos.

Espero que Sánchez acabe pronto donde tiene que estar, en el banquillo de los acusados, para responder de sus múltiples fechorías, como procede en un Estado de Derecho, digno de tal nombre.

 

Ramiro Grau Morancho

Académico, jurista y escritor

https://www.ramirograumorancho.com

Ramiro Grau Morancho