Desde nuestra ultima loa al metal dorado diversos acontecimientos llegan a los mercados con una racha de suspensiones de pagos y quiebras a ambos lados del gran charco que nos ponen en alerta.
Nuestro activo favorito, el oro, sufrió desde ese momento un retroceso histórico, tan histórico como su incesante subida que llevó al metal rey a la cumbre – casi – de los 4.4000 US $, para, luego, descender con fuerza nunca vista hasta rebajarse a los 3.900 y pico…
En bolsa hay un viejo dicho – adagio se suele decir – que expresa que “todo lo que sube, baja” y, es evidente que es cierto, como su contrario.
En nuestra crónica escribíamos que lo normal después de las alocadas e imparables subidas viniera una corrección para luego retomar las alzas porque las condiciones de las subidas NO se han alterado lo más mínimo: las naciones “democráticas occidentales” y, “liberales” continúan con su masónico propósito de destruirlas aumentando sin parar y sin límites el gasto público, la promoción de las guerras armando a sus ejércitos con el propósito de iniciar la Tercera Guerra Mundial.
En esas condiciones, el metal rey y su adjunto precioso, la plata, lo único que pueden hacer es subir, siempre con descensos porque las subidas son siempre en diente de sierra.
Así, los mercados de valores siguen, como el oro, marcando nuevos máximos jamás alcanzados mientras las quiebras y las suspensiones de pagos comienzan a aparecer a ambos lados del Atlántico para preocupación de los analistas financieros que vislumbran un posible derrumbe de las bolsas y de muchas divisas.
El mercado del VE, Vehículo Eléctrico
No hay que ser muy listo para comprobar que los carísimos VE y, sus escasísimas ventas en Europa y los EE. UU. llevan a sus fabricantes a unos despidos masivos que, además, repercuten en la industria auxiliar, llamada de las autopartes.
No solo los fabricantes tanto de coches como sus suministradores se encuentran en la cuerda floja o mejor con la cuerda al cuello, sino que, también, los bancos que les dan créditos y los que financian a los compradores de esos muy caros VE, las pasan canutas.
Existe una banca que se ocupa de financiar esos VE y, por los elevados precios, los adquirentes, también, comienzan sus apuros. Y la situación en los EE. UU. es mucho más grave que en Europa ya que el “americano medio” le gusta vivir como nadie del crédito y de las tarjetas de plástico.
En estos momentos de euforia bursátil los cimientos del crédito inician un baile peligroso con las quiebras de los más débiles.
Los suministradores de los fabricantes de coches son los primeros en caer y, así en la América Trumpista el mes pasado y, al alimón con ellos, los concesionarios y los financiadores. En muchos casos las financieras coinciden con los vendedores de vehículos.
Lo escrito antes presupone que debajo de la superficie se acerca una crisis bursátil y, muy posible de las instituciones financieras más pequeñas sin que sea necesario pensar que sea, o que coincida con el Gran Reinicio, que lo vemos para fechas más alejadas.
No hay tantos tontos como suponemos y solemos escribir que los gobernantes, masones de pro, tanto los europeos como los Trumpy del otro lado del mar, no dan puntada sin hilo y, lo que preparan con decenios de anticipación, parece que llega y, a estos masones – disculpen la reiteración muy voluntaria – dentro de su afición y pasión por la simbología nos ponen una curiosa reflexión sobre las cucarachas.
Nuestro amigo Jamie Dimon que, por cierto, es el mandamás del banco americano JP Morgan y, también, por cierto, amigo de Trumpy y del difunto suicidado Epstein y, con frecuencia visitadores ambos de la famosa isla de pedófilos, nos suelta – Jamie Dimon – una curiosa frase sobre los insectos negros:
Cuando se ve una cucaracha, vienen otras detrás…
La crisis del pasado 2008 fue precedida el año anterior por la quiebra de dos fondos de Bear Stearns y, como ahora, las bolsas mundiales se encontraban en máximos históricos (es preciso anotar que las bolsas actuales más que triplican sus precios sobre los del 2008, triplican…).
En este 2025 el primero en dar la señal de alarma ha sido la quiebra en septiembre de Tricolor Holdings que une a su condición de financiera la de vendedor de coches usados y cuya actividad se centraba en la concesión de créditos a personas de recursos y salarios limitados, es decir, créditos de riesgo alto.
La segunda gran quiebra ha sido la de First Brands un fabricante de partes que no solo se dedicaba a esa actividad, sino que tenia por costumbre merendarse a sus competidores adquiriéndolos… siempre comprándolos a crédito y, agravando la situación NO declarando en sus balances gran parte de los préstamos…
Aclaramos que la falsificación de balances es una práctica bastante común entre las sociedades cotizadas y esas trampas (viene el término de Trumpy) no solo se refieren a la ocultación de créditos sino a aumentar los beneficios (que a veces ni siquiera tienen).
Lo anterior es muy factible en los balances de las muy nobles y muy creíbles instituciones bancarias ya que como no sabemos quién lo dijo: “el papel lo aguanta todo”… y vaya que lo aguanta ya que en el caso de First Brands, la sociedad americana tenía un montón de deudas que no figuraban en su balance. Por lo menos y, hasta el momento, las deudas no declaradas e impagadas ascienden solo a 2.300 millones, siempre de US $.
Dimon no contó nada, en absoluto, del hipotético agujero que First Brands pudiera haber causado al JP Morgan…
Sin embargo, el suceso de Tricolor Holdings obligó al bueno de Dimon a dar un salto en su despacho puesto que su banco se quedaba con 170 millones de US $ menos en su balance y, exclamando con pesar:
“ … cuando ves una cucaracha, probablemente hay más… ”.
¿Hay mas cucarachas en First Brands o en JP Morgan?
Si este Dimon, gran gurú de la banca americana nos comenta la historia de las cucarachas no es para contarnos un relato de insectos, pero, como buen masón que es, para advertirnos de lo que se viene encima…
Cuando las quiebras nos llegan nos preguntamos quiénes son los culpables y quiénes son los siguientes para escaparnos a toda prisa… y, en los Estados Unidos, los más echan las culpas a los aranceles de Trumpy, bueno, bueno, bueno.
Sálgase de las bolsas lo antes posible porque no merece la pena ganar el último dólar y conserve sus acciones de minas de oro – o de plata – y, siempre el oro físico y en menor medida la plata, son excelentes refugios en tiempos de tribulación, que llegan, no hay la menor duda, lo escriben estos individuos que lo saben bien y lo dice el Apocalipsis, nos encontramos en los últimos tiempos.
Insistimos que, si usted prefiere la liquidez a los metales preciosos, la elección es sencilla, el CHF o franco suizo, de momento un país neutral, porque lo que se nos echa encima es por partida doble, una crisis económico-financiera y una Guerra Mundial, la combinación, explosiva.
Que DIOS Nuestro Señor nos bendiga y nos proteja
VIVA CRISTO REY
DIOS, PATRIA y REY LEGITIMO
Iñigo Caballero
