Francisco Franco, un Liberal de libro, primera parte
Al contrario de lo que se piensa, el Generalísimo no se apartó ni un milímetro del Liberalismo de sus predecesores al mando del Gobierno de España.
Transcurrido medio siglo del fallecimiento del Dictador la historia nos delata la verdadera figura de este hombre que pasa a la Historia como un gobernante devoto católico y respetuoso con las tradiciones y, muy, muy alejado de las ideas perniciosas del siglo XIX y del primer tercio del XX.
Franco se opuso con ferocidad extrema al comunismo soviético y fue el único que consiguió vencerlo.
También, consiguió que un país depauperado, quebrado, hundido y sin recursos pasara de la miseria más absoluta a la octava potencia mundial y todo ello sin acudir a la consabida deuda externa y/o la emisión descontrolada de billetes del Tesoro. En ese aspecto, el régimen franquista fue un estado bien gerenciado y sus ministros – casi todos Liberales extremos – no fueron corruptos ni corruptores.
Siempre se olvida escribir que NO fue Francisco Franco el autor del éxito del régimen sino los españoles que con su esfuerzo, sacrificio y trabajo consiguieron salir del enorme agujero que la masónica Segunda República había dejado.
Se comete un error grave cuando se compara al régimen de Franco con la actual corrupta democracia sobre todo en cuanto se alude al número de funcionarios actuales, alrededor de cuatro millones si contamos, no solo los del estado y sus autonomías sino las fundaciones y multitud de ONG’s que viven de los PGE (Presupuestos Generales del Estado).
Al fallecer Franco, España contaba con un millón doscientos mil funcionarios para una población de 36 millones… mientras que Japón con 120 millones de habitantes se las apañaba con 800.000 funcionarios. Ni que decir tiene que la tendencia de cualquier régimen Liberal es aumentar sus funcionarios, por un lado – y el peso del sector público– y, por otro, disminuir el peso en el PIB de la Masa Salarial para converger en un futuro en una Dictadura Mundial. Se trata desde finales de la Segunda Guerra Mundial de esa convergencia – inesperada y escondida – de TODOS los países de alcanzar la fusión del Liberalismo y del Comunismo. En ese sentido Francisco Franco se esforzó en esa convergencia dentro de las posibilidades del régimen. Demostración de su Liberalismo oculto a la vista de los Ingenuos.
Escribir sobre Franco, su régimen y la preparación de una sucesión planeada desde el primer minuto de su acceso a la Jefatura del Estado es tarea peligrosa por los Insultos, Descalificaciones y Ninguneos que este articulista suele recibir.
Cuando relato con una investigación previa de muchos años recopilando escritos a derecha e izquierda, de diarios y libros foráneos, de páginas webs de la masonería – de sus Logias inglesas, francesas y americanas -, de lectura de muchos libros y de mucho trabajo, suelo concluir que lo escrito obedece a una rigurosa verdad y que, si lo narrado es mentira que se me corrija e indique el error para retractarme y corregirlo. Hasta el día de la fecha se me ha insultado y las alegaciones NUNCA se refieren a lo escrito sino a lo mucho y bien que Franco hizo y lo mal que sus sucesores lo han hecho y siguen haciéndolo.
En El Criterio he contado siempre con la benevolencia de sus editores comprensivos con mis trabajos aun pensando en algunas ocasiones mis equivocaciones o errores. Y les agradezco la aceptación de mis manifestaciones en algún caso, impertinentes o inconvenientes para muchos seguidores de buena fe de Franco.
Sobre Francisco Franco y su pensamiento y sus actitudes y preferencias Liberales se pueden escribir libros enteros y no solo desde la perspectiva de la FE y de la Sagrada Causa del autor, Carlista, creo con mayúsculas. He preparado una serie más o menos encadenada de artículos para demostrar que el nombrado varias veces era un Liberal de libro.
Nunca discuto que los logros económicos de Franco fueran excelentes, pero de ahí no pasaron. La pregunta que siempre me he formulado es, ¿por qué si era tan bueno y tan católico, por qué no se preocupó a la vez de la salud religiosa y moral de los españoles?
Alguien alegará que la tarea de velar por la salud moral no le correspondía al Dictador sino a la Iglesia española, pero a la vista estaba que la Conferencia Episcopal a raíz del Concilio Vaticano II abandonaba su tarea encomendada por Cristo.
La apertura franquista hacia Europa prevista desde el Tratado de Madrid de 1953 a sabiendas de la creación masónica y americana de la CECA de 1950– antecedente de la Unión Europea – era el camino hacia una descristianización preparada desde el primer minuto de la creación europea. Sobre los antecedentes masónicos y norteamericanos de la CECA (UE) escribimos en estas páginas de El Criterio en varias de ocasiones, el menos farragoso que recomiendo para entender la construcción europea, por supuesto, invento masónico de los EE.UU., que, se supone que Franco estaba al corriente:
https://www.elcriterio.es/2024/02/11/parlamento-europeo-ii/ ,
Una prueba incuestionable de su Liberalismo a ultranza son sus manifestaciones numerosas y repetidas a favor de los gobiernos de los EE.UU. … ¿Sabía que todos los presidentes de ese país eran masones y de grado 33 y que la democracia americana era una estafa colosal o era un ingenuo que pensaba que el comunismo-marxismo no era un invento del judaísmo-Liberal-Capitalista?
Respecto al invento del comunismo recomiendo el artículo sobre la conversión de Bella Dodd y la falacia de la Guerra Fría:
https://www.elcriterio.es/2025/04/23/bella-dodd-del-comunismo-extremo-a-la-conversion/
donde demostramos que la famosa y terrorífica Guerra Fría era un escalón más que nos conduce a esa Dictadura fusionada del Liberalismo y el Comunismo.
¿Estaba Franco al corriente de lo anterior? Se supone que sí porque NO era tonto y disponía de un excelente servicio de Información.
Pasemos al primer Documento Oficial disponible y que es Central para conocer el pensamiento del Caudillo:
Su famosa Proclama:
(Copiada de la página web de la Fundación Francisco Franco)
https://fnff.es/historia/manifiesto-de-francisco-franco-el-1-de-julio-de-16/
Manifiesto de Francisco Franco el 18 de Julio de 1936
La promesa de Franco de traer fraternidad, libertad e igualdad
«¡Españoles! A cuantos sentís el santo nombre de España, a los que en las filas del Ejército y la Armada habéis hecho profesión de fe en el servicio de la patria, a cuantos jurasteis defenderla de sus enemigos hasta perder la vida, la nación os llama a su defensa. La situación en España es cada día más crítica; la anarquía reina en la mayoría de los campos y pueblos; autoridades de nombramiento gubernativo presiden, cuando no fomentan, las revueltas; a tiro de pistola y ametralladoras se dirimen las diferencias entre los asesinos que alevosa y traidoramente os asesinan, sin que los poderes públicos impongan la paz y la justicia. Huelgas revolucionarias de todo orden paralizan la vida de la población, arruinando y destruyendo sus fuentes de riqueza y creando una situación de hambre que lanzará a la desesperación a los hombres trabajadores. Los monumentos y tesoros artísticos son objeto de los más enconados ataques de las hordas revolucionarias, obedeciendo a la consigna que reciben de las directivas extranjeras, con la complicidad y negligencia de los gobernadores de monterilla.
Los más graves delitos se cometen en las ciudades y en los campos, mientras las fuerzas de orden público permanecen acuarteladas, corroídas por la desesperación que provoca una obediencia ciega a gobernantes que intentan deshonrarles. El Ejército, la Marina y demás institutos armados son blanco de los más soeces y calumniosos ataques, precisamente por parte de aquellos que debían velar por su prestigio, y entre tanto los estados de excepción de alarma sólo sirven para amordazar al pueblo y que España ignore lo que sucede fuera de las puertas de sus villas y ciudades, así como también para encarcelar a los pretendidos adversarios políticos.
La Constitución, por todos suspendida y vulnerada, sufre un eclipse total: ni igualdad ante la ley; ni libertad, aherrojada por la tiranía; ni fraternidad, cuando el odio y el crimen han sustituido el mutuo respeto; ni unidad de la Patria, amenazada por el desgarramiento territorial, más que por regionalismos que los Poderes fomentan; ni integridad ni defensa de nuestra frontera, cuando en el corazón de España se escuchan las emisoras extranjeras anunciar la destrucción y reparto de nuestro suelo. La Magistratura, cuya independencia garantiza la Constitución, sufre igualmente persecuciones y los más duros ataques a su independencia. Pactos electorales hechos a costa de la integridad de la propia Patria, unidos a los asaltos a Gobiernos civiles y cajas fuertes para falsear las actas formaron la máscara de legalidad que nos presidía.
Nada contuvo las apariencias del Gobierno, destitución ilegal del moderador, glorificación de las revoluciones de Asturias y Cataluña, una y otra quebrantadoras de la Constitución, que en nombre del pueblo era el Código fundamental de nuestras instituciones. Al espíritu revolucionario e inconsciente de las masas, engañadas y explotadas por los agentes soviéticos, se ocultan las sangrientas realidades de aquel régimen, que sacrificó para su existencia 25 millones de personas, se unen la molicie y negligencia de autoridades de todas clases que, amparadas en un Poder claudicante, carecen de autoridad y prestigio para imponer el orden en el imperio de la libertad y de la justicia.
¿Es que se puede consentir un día más el vergonzoso espectáculo que estamos dando al mundo? ¿Es que podemos abandonar a España a los enemigos de la Patria, con proceder cobarde y traidor, entregándola sin lucha y sin resistencia? ¡Eso, no! Que lo hagan los traidores, pero no lo haremos quienes juramos defenderla. Justicia, igualdad ante las leyes, ofrecemos. Paz y amor entre los españoles; libertad y fraternidad, exenta de libertinajes y tiranías. Trabajo para todos, justicia social, llevada a cabo sin encono ni violencia y una equitativa y progresiva distribución de riqueza, sin destruir ni poner en peligro la economía española.
Pero, frente a esto, una guerra sin cuartel a los explotadores de la política, a los engaños del obrero honrado, a los extranjeros y a los extranjerizantes, que directa y solapadamente intentan destruir a España. En estos momentos es España entera la que se levanta pidiendo paz, fraternidad y justicia; en todas las regiones el Ejército, la Marina y fuerzas del orden público se lanzan a defender la Patria. La energía en el sostenimiento del orden estará en proporción a la magnitud de la resistencia que se ofrezca.
Nuestro impulso no se determina por la defensa de unos intereses bastardos ni por el deseo de retroceder en el camino de la Historia, porque las instituciones, sea cuales fuesen, deben garantizar un mínimo de convivencia entre los ciudadanos que, no obstante, las ilusiones puestas por tantos españoles se han visto defraudadas pese a toda la transigencia y comprensión de todos los organismos nacionales, con una respuesta anárquica, cuya realidad es imponderable.
Como la pureza de nuestras intenciones nos impide el yugular aquellas conquistas que representan un avance en el mejoramiento político social, el espíritu de odio y venganza no tiene albergue en nuestro pecho; del forzoso naufragio que sufrirán algunos ensayos legislativos, sabremos salvar cuanto sea compatible con la paz interior de España y su anhelada grandeza, haciendo reales en nuestra Patria, por primera vez y en este orden, la trilogía fraternidad, libertad, e igualdad”.
Españoles: ¡Viva España! ¡Viva el honrado pueblo español!»
Tetuán, 17 de julio de 1936
Francisco Franco
Las palabras de “… la trilogía fraternidad, libertad e igualdad” son en esencia masónicas… Liberales y masónicas, después de esta Proclama que se supone redactada por él mismo NO se repetirían… deducimos que se debe de leer esta Proclama varias veces para concluir que Franco NO es el que pensábamos que era… por desgracia, por supuesto, porque nos hubiera gustado que Franco hubiera sido de verdad un devoto católico y siervo de Cristo en lugar de admirador de los masónicos EE.UU.
Dios Mediante continuaremos.
Que Cristo les bendiga y les proteja
Viva Cristo Rey
DIOS, PATRIA y REY LEGITIMO
Iñigo Caballero
