Introducción

Si repasan los periódicos actuales llamados de derechas como el ABC, El Mundo o, incluso el ultracatólico, El Debate, aparecen figuras de la política, del pensamiento, de la literatura, del arte, de los deportes, del espectáculo o incluso del periodismo declarando sin pelos en la lengua que son Liberales.

Así, Liberal es el PePé, también VOX y sus principales referentes o mandamases. Presumen de Católicos…

Liberal es Trump, también los del bando contrario… Pepito Biden, todos son Liberales.

Si los muy masónicos y exportadores del concepto de democracia, los EE.UU. lo son, imagínense el resto de países que obedecen sin rechistar las órdenes del que se sienta en la Casa Blanca… todos lo son y sus actos obedecen a esa tan cacareada Libertad.

La Estatua de la Libertad en Nueva York símbolo masónico del Liberalismo, regalo de los masones franceses del GOF a finales del siglo XIX… Libertad, Liberalismo y masonería forman una unión indisoluble y perversa contra nuestra FE, la FE de Cristo, la única Verdadera a la que odian así como a nuestro Redentor.

En estos momentos y en nombre siempre de la Libertad y de la democracia se ejecuta uno de los mayores genocidios de la humanidad en Palestina, su responsable, el estado de Israel representa el sedicente pueblo elegido por dios – lo escribo con minúscula – para acometer toda clase de atrocidades que ponen en duda el anterior Holocausto.

El genocidio en Palestina tampoco es casual, es un patrón diseñado y es la antesala de nuestro genocidio, el de usted lector y del que suscribe estas líneas. Es el presagio de genocidios que van a venir para establecer el reino de las tinieblas, el reino de Lucifer que es la religión del estado de Israel y su propósito de establecer una Dictadura mundial bajo el control y dominio del judaísmo ortodoxo y radical de la Jabad Lubavitch.

Y el pueblo que practica el genocidio no es casualidad que fue el que crucificó a Nuestro Señor Jesucristo y, que, por supuesto, en los veinte siglos transcurridos no solo no se arrepiente, ni pide perdón, sino que, si llegara el caso, lo volvería a crucificar. Y si la crucifixión es una muerte terrible, es lo que piensan hacernos por creer en la Santísima Trinidad. Léanse las llamadas Leyes Noacidas.

Todo ello en nombre de la Libertad masónica y de su credo el Liberalismo que siempre representa lo contrario, la muerte, el genocidio, la opresión y las tinieblas del Anticristo por venir.

Todos los Gobiernos de España desde principios del siglo XIX, desde las Cortes de Cádiz de 1812 son todos sin excepción Liberales. Incluimos, también al ultracatólico Francisco Franco, azote de masones. No se libra ninguno, ni siquiera para que podamos escribir la estupidez supina que la excepción confirma la regla… NINGUNO.

Todo el sistema montado en España alrededor de la Constitución de 1978 es Liberal.

Recuerden el articulo de este servidor en El Criterio sobre los “padres de la Constitución, todos masones”.

https://www.elcriterio.es/2025/04/22/la-constitucion-masonica-de-1978-y-sus-padres-tambien-todos-masones/

Uno de los prohombres del franquismo y ministro, Fernando Suárez, llegó a decir que la constitución franquista es la única en la historia que ha permitido pasar de la dictadura a la democracia. Este individuo fue ponente de la Ley de Reforma del Franquismo que permitió pasar de un régimen Liberal a otro, también Liberal.

Fernando Suárez – qué casualidad – después de votar la Ley de Reforma se alistó en la Alianza Popular de Fraga Iribarne, por supuesto, masón, no quiero decir que el bueno de Fernando lo fuera sino que dados sus otros compañeros tiene un número elevado de papeletas.

A los que critican mi tozudez – y reiteración – en insistir sobre que Franco no fue el que decía que era, léanse a Mateo 7:16-20, por sus frutos los conoceréis… el fruto malo es consecuencia de un árbol malo. En ese sentido un gran amigo de F. Franco, el dictador portugués Salazar era masón, lo reconoce en su libro Masones el Gran Maestro del GOD (Gran Oriente Democrático) de Italia, Gioele Magaldi, editado en 2017.

Solo la aceptación y organización del sistema de partidos al otorgar el poder al pueblo, es contraria a la Ley de Dios.

El poder es divino al proceder todo poder de Dios. Ese poder por voluntad divina delegado a las viejas y tradicionales monarquías y sus monarcas y cualquier modificación a ese orden Natural es contrario a nuestra FE en Cristo.

Las actuales monarquías aceptan, consienten y ceden su poder de origen divino – reitero la palabra – en nombre de unas constituciones votadas, impuestas por el supuesto poder de los pueblos, son, por descontado Liberales sin que quepa disculpa alguna.

El régimen de partidos políticos es contrario a la Ley de Dios.

Ni que decir tiene que, la Monarquía española de Juan Carlos y Felipe es Liberal, contraria a la Ley de Dios y el que la acepta es Liberal y, conforme a la Doctrina de Cristo un Liberal se encuentra en pecado grave.

El desconocer la Doctrina Católica NO es una excusa para evitar el pecado.

Se podrá alegar que los Papas actuales aceptan los regímenes políticos mal llamados democráticos. La trampa de “aceptar” es invocar la vía del mal menor

Un ejemplo de lo anterior es el invento masónico de la democracia cristiana que contó con el apoyo y el visto bueno de varios Papas y no voy a nombrarlos. Esa democracia cristiana que progresó gracias al apoyo de la Iglesia justo después de terminada la Segunda Guerra alcanzó el poder en Alemania, Italia, Bélgica y se mantuvo en los Gobiernos durante un par de largos decenios. Sus fundadores, en Alemania el devoto y ultracatólico y masón, Konrad Adenauer y su homólogo italiano, Alcides de Gasperi, también un piadoso católico iniciado en varias logias… es lo que siempre se califica como el mal menor… el mal menor que siempre trae y se convierte en mal mayor. Por supuesto que la democracia cristiana se inscribe en el calificativo de catolicismo liberal

El Liberalismo – no es preciso ser historiador ni filósofo – para poner su origen en el siglo llamado de las Luces en el que se consagra la Libertad como valor prioritario y se subvierte el orden antiguo establecido por Dios Nuestro Señor.

La masonería como creadora-inventora del Liberalismo es una evidencia y, a la Libertad establecida como primer valor humano le siguen la Igualdad y la Fraternidad.

En España los monarcas de la rama borbónica aceptan las nuevas ideas de la Ilustración francesa nombrando a unos ministros influidos por las ideas de las Luces.

Al inicio del siglo XIX, la sociedad española en sus clases altas se encuentra infectada por esas Luces desde la nobleza al estamento militar pasando por el clero.

Solo el pueblo dirigido y orientado por sus sacerdotes se mantiene firme en su FE.

Este Liberalismo de origen francés irrumpe y se hace fuerte con la invasión napoleónica denominando a sus seguidores como afrancesados, olvidando que mucho antes de la llegada de las tropas de Napoleón, las ideas Liberales y luciferinas ya se habían introducido en las clases Ilustradas y pudientes desde el reinado de Carlos IV en cuya corte los masones correteaban como en los consejos de ministros de Franco.

Desde mi prisma es un error atribuir a Napoleón la introducción de las ideas Liberales que estaban mucho antes ancladas entre la nobleza y el clero.

Todo el sistema de ideas organizado en torno al Liberalismo como la Libertad Religiosa, la Separación de Poderes de Montesquieu, el concepto de democracia o de partidos políticos, es contrario a la FE.

Un aperitivo histórico

Escribir que el Liberalismo es una consecuencia de la modernidad y un progreso de la sociedad fruto del tiempo y de los avances científicos es una enorme falacia puesto que las ideas Liberales conforman una doctrina concreta y elaborada desde su configuración en el siglo XVIII o de las Luces.

Los actuales Liberales califican a los que profesamos la Doctrina Tradicional de Cristo como carcas o anticuados que no somos modernos y no aceptamos el progreso, la ciencia ni el modelo Liberal. También llamar a los Liberales, afrancesados, como era costumbre durante la primera mitad del siglo XIX es otro error porque como suelo poner en mis líneas, nada es casual y todo el sistema sea de ideas, de política, filosofía o ciencia se encuentra previsto y programado con tiempo de antelación.

Es la masonería en sus sectas inglesa y francesa las que inventaron las ideas Liberales basándose en los escritores y filósofos franceses del siglo XVIII, los Voltaire, Rousseau, Montesquieu que como consecuencia surgió la Revolución Francesa de 1789. Los mismos masones lo negaron en su momento, incluso hasta principios del siglo XX que rechazaban cualquier implicación o intervención en su proceso de destrucción de la monarquía, de la religión y del sistema de sociedad tradicional.

En todo el proceso Revolucionario del siglo XIX la intervención de la masonería es la clave que explica todo. Un libro de Historia que pasa de largo sin mencionar las palabras masonería, logias o sectas, conviene rechazarlo desde el momento que lo abran.

La conspiración masónica, la de verdad, no la que nos contaba el anciano enfermo que dirigió los destinos de nuestra Patria, no se detuvo en ese siglo XIX, sino que continuó sus objetivos de destruir todas las naciones provocando Revoluciones como la rusa bolchevique de 1917 e intentó por medio de la II República convertir España en otra nación comunista.

Al abate Barruel que describió con pelos y señales la intervención de las logias en el proceso revolucionario lo desacreditaron durante decenios para, más tarde reivindicar los preparativos de la Revolución y todo el proceso subsiguiente con una larga lista de crímenes entre los que destacan los cientos de miles de Católicos de la Vendée asesinados solo por profesar la FE de Cristo.

Desde sus inicios, el Liberalismo y bajo la coartada de Libertad es, en la práctica, un credo criminal. A la palabreja anterior se la debe completar con Fraternidad y la cacareada Igualdad que confluyen en la Trilogía Masónica de Libertad, Igualdad, Fraternidad.

Esta última tan del gusto del difunto Papa Francisco que la manoseaba hasta saciarse, incluso en la Fratelli Tutti por la que los masones italianos regocijados le felicitaron.

Volviendo a la Historia después de la fracasada Constitución de Cádiz le siguieron en nuestra Patria una serie de éxitos del Liberalismo que se correspondían con todos los Gobiernos Liberales que bajo una forma u otra se sucedieron sin que en ningún momento del siglo XIX hubiera un Gobierno tradicional.

Al éxito del Trienio Liberal (1820-1823) y más tarde al Bienio 1834-1835 siguieron la desamortización del judío Álvarez Mendizábal – conocida como desamortización de Mendizábal – que desde mi prisma fue la clave para el triunfo de las ideas Liberales en España porque aparte de apropiarse de los bienes de la Iglesia y su posterior reparto consiguió crear una nueva clase social o burguesía interesada y agradecida en continuar, sostener y divulgar las Ideas Liberales.

El inventor de las desamortizaciones no fue Mendizábal sino que desde Carlos III los ministros masones del rey borbón y entre ellos el conde de Floridablanca en 1787 se le habían anticipado. Otros ministros, calificados como Ilustrados fueron muy favorables a subastar los bienes de la Iglesia bajo el pretexto de que los llamados baldíos no aportaban impuestos a las vacías arcas del monarca, fueron, también, masones, Olavide y su colega Jovellanos.

La primera gran desamortización fue la del amante de la reina, santa esposa de Carlos IV, el favorito Godoy, masón, en 1798. Como comprobamos, afrancesados, ilustrados o masones, llámenles como quieran, correteaban por los pasillos de los palacios de la monarquía liberal y borbónica, aunque los libros de historia sigan con el retintín de llamarla absoluta

La desamortización de Mendizábal enciende la mecha en una sociedad no muy propicia al Liberalismo sobre todo en los ámbitos rurales la que crea una nueva burguesía y nobleza interesadas en defender las ideas recientes gracias a su enriquecimiento al apropiarse de los bienes expropiados a las comunidades religiosas por precios ridículos.

Fueron las tres guerras Carlistas las que pusieron en peligro al Liberalismo hispánico y en algún momento a punto estuvieron de alcanzar el poder. Las traiciones, ayudas desde el exterior, impidieron que España volviera a su origen, a una Monarquía Católica y Tradicional.

Podríamos explicar los sucesivos Gobiernos de España durante el siglo XIX que fueron todos Liberales y masónicos sin que se librara ninguna y nos legaran las nefastas y luciferinas ideas para la destrucción de las naciones cristianas.

En la segunda parte, Dios mediante abordaremos el Ideario Liberal y masonico.

Viva Cristo Rey

DIOS, PATRIA y REY LEGITIMO

 

Iñigo Caballero

I. Caballero